En bici por la vía del Feliuet: de Girona al mar siguiendo el rastro del corcho
A mediados del siglo XIX, Sant Feliu de Guíxols tenía 42 fábricas de tapones y un puerto desde el que los embarcaban a Francia, Inglaterra o Nueva York. El corcho llegaba directamente desde los alcornocales de las Gavarres, pero también en barco desde Portugal. Para agilizar su transporte, en 1892 se inauguró un ferrocarril de vía estrecha que unía Girona con los talleres corcheros de Cassà de la Selva, Llagostera y Sant Feliu de Guíxols. Así nacía el Feliuet, un tren que dejó de circular en 1969 y cuyo trazado es hoy la vía verde del Carrilet II.



