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El incendio de este otoño

Hay algo que cada día llevo peor, que me enferma y desconsuela, y es el odio venenoso y sin sentido, la maldad que se refocila en su virulencia, los deseos feroces y absurdos de atormentar y herir que muestran tantas personas. Puedo entender, aunque me asuste y lo repudie, el mal funcional: por ejemplo, que un ladrón, al arrancarle de un tirón el bolso a alguien, haga que su víctima se caiga y sufra heridas. Pero no consigo que me quepa en la cabeza el mal por el mero deleite de hacer daño, las ansias rabiosas de humillar y la ceguera empática que el fanatismo provoca. Toda esa suciedad del alma me deja temblando, porque convierte el mundo en un lugar incompresible y atroz, en una realidad inhabitable.

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© EL PAÍS

Capturas de un vídeo de la cuenta de CP24 en YouTube donde aparecen pasajeros que rescatan a un gato atrapado debajo de un tranvía en Toronto (Canadá) en diciembre de 2024.
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Puente intenta bajar la presión con un gran plan de refuerzo de la seguridad del AVE

Óscar Puente no ha pasado el fin de semana como un político al borde de la dimisión. Más bien al contrario. Apuntalado por su líder, Pedro Sánchez, que le ha pedido que siga y que le ofrezca soluciones, Puente lleva desde el viernes en una especie de reunión permanente con sus colaboradores y técnicos de todo tipo para plantear este martes, en el Consejo de Ministros, un plan de acción completo para reforzar la seguridad en la alta velocidad y recuperar esa “confianza quebrada” de la que hablaba el propio Sánchez el viernes.

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© epv

Pedro Sánchez en un seguimiento del dispositivo por el accidente ferroviario, en Madrid este sábado.
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Feijóo gira la campaña hacia el perfil gestor del PP

La escenografía de este viernes en el PP no dejaba lugar a dudas. Alberto Núñez Feijóo reunió en la sede del PP a una quincena de expertos en la red ferroviaria de dentro y fuera del partido para estudiar las causas del devastador accidente de Urda. A su espalda, en la pantalla a toda pared de la segunda planta de Génova, se leía en grandes letras: “Gestión. Rigor. Experiencia”. Esas tres palabras definen el mensaje hacia el que el PP reenfoca ahora su estrategia de precampaña, que ha saltado por los aires, como la de todos los partidos, por el cisne negro de Urda. Los populares, que suspendieron los actos electorales por la catástrofe, estudian ahora cómo retomarlos, pero con la idea de proyectar su perfil gestor, que sirve además para tratar de conjurar el riesgo de otro repunte de Vox por una reacción emocional de la sociedad española ante el desastre ferroviario.

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© epv

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante la rueda de prensa posterior a la reunión este viernes con expertos en infraestructuras y servicios ferroviarios en Madrid.
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Puente, de la euforia al desastre en tres días

El ministro Óscar Puente, por Sciammarella.

El ministro del Club de la Lucha está contra las cuerdas, pero se niega a arrojar la toalla. Óscar Puente (Valladolid, 57 años), al igual que la película noventera de David Fincher con la que se identifica por su desacomplejada pelea diaria con la derecha y los socialistas críticos con Pedro Sánchez, sigue sin dejar a nadie indiferente. Y menos ahora, en su noche más oscura por los 69 fallecidos en Urda (Toledo), la segunda tragedia de la alta velocidad en nueve meses tras la de Adamuz (Córdoba), con 46 muertos: no solo la derecha sino el Frente Amplio y Comisiones Obreras piden su cese o dimisión. Mientras, el PSOE guarda silencio dividido sobre la idoneidad de la continuidad de su enfant terrible a menos de un mes de las elecciones generales. “Mis causas son mas importantes que mi vida. No tomo decisiones pensando en mí, sino en si son útiles. Y el que manda ha considerado que soy útil”, compartió Puente el viernes en un corrillo informal con periodistas tras “dar la cara” en una rueda de prensa de dos horas sin límite de preguntas ni medios vetados. Se mostró entero. Solo incómodo en una de las ocasiones, cuando se le espetó por enésima vez que debía marcharse y sin honor alguno. El martes le espera otra sesión que puede precipitar su futuro, en la Diputación Permanente del Congreso.

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Nosotros, los votantes

Vista de los trabajos de los equipos de rescate en el accidente de trenes de Urda.

¿Cómo nos sacudiremos esta época? Es como un atuendo grotesco, de un neobarroquismo que hiere la vista, que atufa también, como uno de esos modelos de las galas del Met en las que se valora el desequilibrio y el feísmo, la incomodidad, el precio desorbitado, como el sujetador de 50 millones de Kylie Jenner, síntoma de estos tiempos rendidos a un despilfarro desacomplejado. ¿Cómo nos desharemos de esta época de impudor y grosería? El miércoles, la misma mañana fatal, cuando aún solo se había pronunciado la palabra accidente, un grupo de periodistas comentábamos la pendiente por la que se iba deslizando la campaña electoral. Era previo a la conciencia de la gravedad, de tal forma que todavía se dibujaba una sonrisa casi de resignación en los rostros ante ese azote diario de acusaciones brutales, lenguaje soez y discursos de líderes que, desconocedores de su propio programa, solo saben salir del paso escupiendo exabruptos. Es lo que espera su votante, decía alguien: la sangre. Eso era antes de saber el alcance del choque. También comentábamos esa satisfacción forzada, un tanto irracional, de quien habiendo superado sin superar tantas crisis trata de volver a la casilla de salida con bailes que al parecer levantan el ánimo de los votantes más desanimados. Es lo que espera su votante, decía alguien: recuperar la alegría. Los demás asentíamos sin convencimiento. Como era de esperar, no se dejó atrás el festival del humor que andaban ofreciendo las cadenas, incluida la estatal, para demostrar que las y los políticos también lloran, ríen y follan, por usar el único verbo en alza para contarnos el sexo. Es lo que puede funcionar, añadió alguien, con un votante joven que, desentendido de la división de la izquierda, despierte de su modorra oyendo en Instagram las palabras coño, polla y culo. Si votaran los niños, ay, habría que añadir unas consideraciones sobre los pedos. Hay coordinadoras de intimidad en el cine, pero se ve que aún no han llegado a la televisión.

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Sin argumentos

Visita de Pedro Sánchez al centro de mando de Urda.

Tras la derrota del Partido Socialista en las elecciones autonómicas y municipales del 28 de mayo de 2023, Pedro Sánchez disolvió las Cortes y avanzó la convocatoria de las generales que se celebrarían al cabo de tres meses. Aunque la XIV legislatura ofrecía un notable legado de políticas sociales para defender en campaña, parecía altamente improbable que Sánchez lograse revalidar la presidencia del Gobierno. Así lo profetizaban las encuestas, así lo soñaban los centros de poder de Madrid DF, así lo dictaban quienes fantaseaban con cargos e influencia. Pero el cutrísimo acuerdo suscrito al cabo de dos semanas entre el Partido Popular y Vox, que hizo presidente al inefable Carlos Mazón con medidas neofranquistas, empezó a perfilar la pregunta fundamental a la que los españoles respondieron el 23 de julio durante las horas que estuvieron abiertos los colegios electorales: ¿querían o no que su país fuese gobernando por una coalición entre conservadores y la derecha radical? La mayoría, con ideologías distintas y acentos diversos, dijimos no. Con fórceps se logró una mayoría de investidura cuyo exclusivo factor de cohesión, más que un proyecto de país, era ese no: un no a la entrada de Vox en el Gobierno para evitar la tormenta que anuncia el cielo. El Ejecutivo que salió de las urnas de 2023 debía responder a una urgencia digamos democrática: actuar con inteligencia y eficiencia para aminorar las posibilidades que los jinetes reconquistadores de Abascal acabaran sentados con la motosierra en la mesa del Consejo de Ministros. Y este objetivo no se ha cumplido. No ha sido tanto la corrupción, que bueno. Lo que la izquierda no podía permitirse era que la ciudadanía perdiese la confianza en el Estado. Y Paiporta, Adamuz, Ceuta y Urda. Puede haber ideología que defender, pero esta vez no hay legado. Es jodido constatarlo, pero es lo mínimo.

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España, doble o nada climático

Imagen tomada con un dron del aparcamiento electrificado de la planta de Ford en Almussafes (Valencia).

España se encuentra en una encrucijada tan clara como decisiva. Por un lado, somos la zona cero de la crisis climática en Europa. Por otro, el país con mejores condiciones para aprovechar la abundancia que ofrecen las energías renovables. Esta disyuntiva es un doble o nada climático. Por supuesto, su resolución no será dicotómica. Entre el desierto empobrecido y la prosperidad ecológica, capaz de hacer con nuestra riqueza solar lo que Noruega hizo con el petróleo, hay muchas trayectorias intermedias. Pero el contraste es útil porque revela su naturaleza paradójica: España tiene condiciones fuertes para desembocar en lo peor y lo mejor del siglo en curso.

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El PP retoma la "política para adultos" como estrategia: "Es el 'momento Feijóo', somos el Gobierno a la espera"

Los 'populares' combinarán el perfil gestor con ataques frontales a Sánchez: " Habrá voto de ajuste de cuentas" Leer

Los 'populares' combinarán el perfil gestor con ataques frontales a Sánchez: " Habrá voto de ajuste de cuentas"
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Santiago Abascal: "El crecimiento de Vox es lo que asegura la alternativa"

En la semana más crítica, con 69 fallecidos en el accidente de Urda y la campaña electoral avanzando hacia las elecciones del 29-N, Santiago Abascal se muestra cauto con la situación, critica el "abandono que sufren los españoles" y confía en un cambio político en el que su partido tenga un papel protagonista Leer

En la semana más crítica, con 69 fallecidos en el accidente de Urda y la campaña electoral avanzando hacia las elecciones del 29-N, Santiago Abascal se muestra cauto con la situación, critica el "abandono que sufren los españoles" y confía en un cambio político en el que su partido tenga un papel protagonista
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