Burusho, el enigmático pueblo del norte de Pakistán cuyos miembros dicen vivir más de cien años y descender de los soldados de Alejandro Magno


Portada atractiva, título sugerente y una buena trama que nos lleva a un periodo de nuestra historia que nos sigue inquietando: la posguerra española. Con estos ingredientes, el lector se sumerge en la novela “la Camarera de Embassy” de Fernando Moreno, periodista con más de 40 años de oficio en la agencia EFE, y escritor. Celia, la protagonista, es una peluquera cacereña que acaba envuelta en la trama política que se urdía en el salón de té Embassy de Madrid, en la que británicos y alemanes tiraban de una cuerda que siempre parecía estar a punto de romperse. Además, el libro rinde un homenaje a las mujeres de este periodo de nuestra historia, a las que tanto sufrieron y sobrevivieron.
¿De dónde surge la idea de escribir esta novela?
Siempre he estado muy interesado en los primeros años de la posguerra, por lo que había oído contar a mis padres. Madrid era un centro muy interesante en el que se mezclaban muchos poderes y Embassy era un símbolo en el podían convivir en aparente calma británicos, nazis, falangistas y la alta sociedad madrileña.
¿Cuál es el lado más personal de la trama?
Hay una parte de la historia de mi familia en la novela. Yo nací en Cáceres, aunque me fui de allí a los 9 meses -el niño llorón que aparece en la novela soy yo-. Mi abuela se quedó viuda muy joven, tenía 3 hijas, un bar y una churrería que defender… yo vi muy claro que quería contar una serie de historias de mi familia y entretejerlas con la red del Embassy.
Embassy cerró el año pasado, ha sido un local mítico de Madrid, ¿en su novela se reviven parte de su ambiente y su historia?
Cuando acaba la guerra, Embassy era una burbuja frente al hambre y la miseria que había fuera, ya que fueron años muy duros, no había recursos. La agricultura estaba destrozada, la ganadería también, no es que no tuvieras dinero, es que no había qué comprar. La protagonista, Celia, una peluquera cacereña, acaba implicada en la red que la embajada británica había montado en torno a Embassy para ayudar a salir de España a refugiados que huían del terror nazi en Europa.
¿Qué otras historias se entretejen en la novela?
La historia de Celia y de Felisa, dos mujeres que vienen de mundos muy diferentes. Celia ha vivido la guerra en Cáceres, donde prácticamente no hubo conflicto armado y entra en contacto con Felisa que ha sufrido tela marinera, maltrato, intento de asesinato... A través de ellas cuento la situación de la mujer en la guerra y la posguerra, cómo fueron grandes víctimas, cómo perdieron sus derechos... El hombre tenía el poder para todo, la mujer era un elemento secundario. Su función en la vida era servir y parir hijos.
¿Hay un punto de reivindicación entonces en La Camarera de Embassy?
Sí, hay un puntito de reivindicación feminista. Mis novelas sobre todo son de mujeres, mujeres fuertes que tienen mucho más protagonismo que los hombres. Las mujeres tienen muchos más matices, son más poliédricas, no tienen una sola cara. Los personajes de mujeres literariamente dan mucho más juego.
¿Es usted periodista y escritor o ha sido escritor siempre?
Yo me moriré siendo periodista. No soy capaz de hacer grandes descripciones de paisajes o personajes, tengo que contar cosas que pasan, voy a lo concreto y al hecho.
La portada.
La portada la hice yo, quise darle el aire de cartel de cine. Tenía claro que quería ver el Embassy de fondo e incluí una fotografía de mi madre, un día que paseaba del brazo de mi padre la primera vez que vino de permiso de la mili.
¿Lo que más le ha llamado la atención de los comentarios de quienes ya han leído la novela?
La dureza de la posguerra. Estamos hablando del año 41.
¿Alguna idea para una próxima novela?
Creo que me va a gustar matar a un inquisidor.


© LA RAZÓN
El sistema de señalización ferroviaria ERTMS nació como un estándar homogéneo a nivel europeo. El resto de tecnologías existentes, como la LZB instalada en la línea Madrid-Sevilla o el grueso de la red alemana, son cada una de ellas de un fabricante distinto, pero funcionan de manera muy similar, utilizando la tecnología para garantizar en todo momento que se cumple la distancia de seguridad entre los trenes.

Una pantalla negra llena de líneas verdes, amarillas y rojas preside el centro de regulación de la circulación (CRC), una sala en la que se pide bajar el tono de voz cuando se visita. Las llamadas entre los operadores y los maquinistas son el murmullo que se escucha de fondo mientras los trenes, representados de manera esquemática, van avanzando en sus pantallas.


¿Por qué nadie advirtió durante 17 minutos desde el centro de control de trenes de Adif en Atocha que se iba a producir el choque en Urda? Esa es la pregunta –con unas palabras más o menos técnicas; con un tono más o menos enfadado– que ayer todo el mundo se hacía, cuando la consternación por el accidente en la alta velocidad iba dando paso a las incógnitas que surgen sobre unas vías teñidas de sangre.


Las vidas de 69 personas se truncaron este miércoles. Sus cuerpos fueron hallados tras el choque de dos trenes. Pronto la maquinaria judicial arrancó. Había que identificar esos cuerpos y buscar a sus familias. Después ya habrá tiempo para buscar a los posibles responsables, fallos y causas de por qué dos trenes acabaron chocando entre las localidades toledanas de Los Yébenes y Urda. La labor de identificación, autopsias, levantamiento de cadáveres y después investigación correará a cargo de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Orgaz, plaza número 2.

Ante la magnitud de la catástrofe de Toledo, se debe antes que nada transmitir el dolor y nuestra solidaridad con los afectados, pero al tiempo debemos ampliar el foco de lo sucedido para contemplar el funcionamiento del sistema ferroviario español en su conjunto y especialmente el modelo de Alta Velocidad que nació en 1992 con el Madrid-Sevilla y que en 2020 dio un paso más con el proceso de liberalización del servicio de pasajeros. Este sistema ferroviario transportó el año pasado a más de 547 millones de viajeros, de los que 44,5 millones eligieron para ello la Alta Velocidad (AV). La Red Ferroviaria de Interés General de España se compone de 15.678 km de vías (más que kilómetros de autovías y autopistas tenemos), de los que 4.000 km se dedican a AV, el país con la red más extensa del mundo tras China.

Más allá del maquinista del AVE, Antonio Acedo, y de la exministra Fátima Báñez, la tragedia ferroviaria de Toledo se ha cobrado la vida de, por el momento, otras 67 personas. El que sigue es un pequeño homenaje a parte de los que perecieron -en representación de todos los fallecidos- y un llamamiento a la esperanza para algunos otros de los que, hoy, todavía se desconoce qué ha sido de ellos:


El accidente ferroviario de Toledo en la red de alta velocidad ha puesto a prueba la confianza de los pasajeros en el tren. En un contexto marcado todavía por el recuerdo de Adamuz, vuelve a situar el miedo en el centro del debate: ¿por qué nos cuesta subir a un tren cuando suceden este tipo de siniestros?


De la misma manera que en la red de Rodalies de Catalunya, que se lleva la palma, en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, donde se produjo el miércoles el fatídico accidente entre un AVE y un Iryio que por el momento se ha saldado con 69 víctimas mortales, también se han dado robos de cableado ferroviario, con la consecuente afectación al servicio. Especialmente problemático ha sido este verano, donde se dio una oleada de sabotajes.


El dolor de rodilla en los runners es tan frecuente que incluso tiene nombre propio. La “rodilla de runner”, una molestia alrededor de la rótula, fue una de las dolencias más habituales en un estudio realizado con 3.669 corredores publicado en el 2021 en el Orthopaedic Journal of Sports Medicine (OJSM). Pero solo es una de las muchas lesiones por “sobrecarga”: aquellas provocadas por un entrenamiento que, aunque soportable en determinados momentos, acaba superando la capacidad de recuperación del cuerpo.


Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de morbimortalidad, pero en la última década se ha avanzado notablemente en el diagnóstico por imagen, en los tratamientos farmacológicos y en las técnicas de intervención. “Muchos tratamientos que antes requerían cirugías convencionales, con riesgos importantes, hoy pueden realizarse mediante técnicas mínimamente invasivas, como el cateterismo y las intervenciones estructurales del corazón por vía percutánea”, ejemplifica el doctor Romano Trionfi, especialista en Cardiología del Hospital Universitari El Pilar, de Grupo Quirónsalud.


¿Y si pudiéramos anticipar si un tratamiento contra el cáncer de próstata será eficaz antes de administrarlo? En una enfermedad en la que cada decisión terapéutica cuenta, disponer de esta información permitiría seleccionar con mayor precisión las opciones más adecuadas, evitar aquellas con escasas probabilidades de éxito y avanzar hacia una medicina verdaderamente personalizada. Este es el horizonte hacia el que apunta PRELUDE-PSMA, el proyecto ganador del I Premio Nacional de Investigación en Teragnosis, impulsado por la Cátedra UB-Cetir/QUAES de Diagnóstico y Terapia Metabólica.


Ir de compras puede ser una excusa para pasar el día fuera, pero en Andorra va más allá: es el hilo conductor de una escapada que lo tiene todo. Del 6 al 22 de noviembre, el Shop in Andorra Festival transforma los principales ejes comerciales de Andorra la Vella, Escaldes-Engordany y el Pas de la Casa en un gran escaparate al aire libre, donde recorrer tiendas se mezcla con música en directo, espectáculos, talleres y gastronomía.



El programa Artemis de la NASA busca hacer posible el regreso de los seres humanos a la Luna más de 50 años después de las últimas misiones del programa Apolo. Tras el éxito de Artemis II, la siguiente misión llevará a cuatro astronautas a la órbita terrestre para probar las maniobras de encuentro y acoplamiento entre la cápsula Orion y los módulos lunares comerciales de SpaceX y Blue Origin, siendo necesarias para el alunizaje en 2028 con Artemis IV.
Mientras la NASA avanza en los preparativos, los equipos técnicos continúan trabajando en el cohete Space Launch System (SLS, por sus siglas en inglés), han probado el prototipo de cabina de Blue Origin, han anunciado los nombres de la tripulación y, recientemente, han integrado la etapa central de SLS con los dos cohetes propulsores sólidos en el Edificio de Ensamblaje de Vehículos en el Centro Espacial Kennedy de la NASA (Florida, Estados Unidos).
Tal y como ha dado a conocer la agencia en un comunicado oficial, los técnicos izaron la etapa del cohete de 65 metros desde la plataforma de lanzamiento High Bay 2 de las instalaciones utilizando una viga de elevación para colocar la etapa en la plataforma móvil. Así pues, cuando finalizaron las pruebas y verificaciones, los equipos trasladaron la etapa central y el conjunto de propulsores a la plataforma de lanzamiento 39B para realizar una prueba de llenado de combustible, donde se cargará hidrógeno líquido y oxígeno líquido únicamente en la etapa central y los equipos de lanzamiento practicarán los procedimientos y cronogramas de cuenta regresiva.
Según la NASA, la prueba se realizará con la configuración denominada short stack, que incluye la etapa central del cohete y los dos propulsores laterales. Además, durante el ensayo, los equipos cargarán hidrógeno y oxígeno líquidos en la etapa central y practicarán las operaciones que se llevarían a cabo el día del lanzamiento de Artemis III. Después, una vez finalizada la prueba, el trabajo continuará con la preparación del resto de los componentes de la misión, incluida la nave Orion y los elementos estructurales que completarán el conjunto del cohete.
Con su lanzamiento previsto para 2027, Artemis III llevará a la órbita terrestre a los astronautas de la NASA Randy Bresnik, Frank Rubio y Andre Douglas, junto al astronauta Luca Parmitano, de la Agencia Espacial Europea, a bordo de la cápsula Orion.
La misión tendrá una duración aproximada de 14 días, durante los cuales los astronautas y los equipos de control en tierra ensayarán maniobras de encuentro y acoplamiento, además de comprobar los sistemas de habitabilidad y los procedimientos operativos.
Estas pruebas servirán para preparar las futuras misiones tripuladas que tienen previsto llevar astronautas a la superficie lunar, cerca del polo sur, en 2028. Así pues, se reducen los riesgos, se validan las tecnologías y se adquiere experiencia antes de intentar un nuevo alunizaje tripulado.
Con Artemis III también se proporcionará experiencia al gestionar complejas operaciones de encuentro y acoplamiento que involucran tres naves espaciales diferentes, teniendo en cuenta que los ingenieros adquirirán conocimientos sobre la interoperabilidad de las naves espaciales, la coordinación del centro de control de la misión, la arquitectura de comunicaciones, las operaciones de la tripulación y el rendimiento del hardware.

La tragedia ferroviaria de Urda (Toledo) ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de los servicios sanitarios de Castilla-La Mancha, cuyos profesionales llevan meses alertando de las dificultades que afrontan en su trabajo diario. El pasado junio, los médicos del servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Toledo denunciaron una situación crítica por la falta de facultativos, la sobrecarga asistencial y la insuficiencia de espacios para atender a los pacientes.
Esta advertencia ha cobrado especial relevancia tras el accidente, que ha obligado a movilizar a numerosos profesionales y reorganizar la asistencia hospitalaria para atender a los heridos.
Según informó ayer Ep, Miguel Ángel Rodríguez, delegado de CSIF Sanidad Toledo y médico de Urgencias, fue el responsable de la recepción de pacientes del accidente ferroviario. A pesar de estar acostumbrado a situaciones de emergencia, calificó lo que se vivió en la mañana del miércoles como un «drama terrible», y todo ello «en una situación especialmente complicada por la saturación y falta de profesionales que arrastra el servicio de urgencias».
Este sanitario relató también que son momentos «que dejan una profunda huella emocional», al tiempo que subrayó «la movilización de todos los recursos y de todos los trabajadores en la atención a los pacientes, incluso vinieron de sus casas para ayudar en lo que pudieran».
El preaviso de los equipos de emergencia hizo que diera tiempo a preparar el servicio de urgencias, «siempre saturado de pacientes pendientes de ingreso», según informó la Central Sindical Independiente y de Funcionarios.
Desde esta entidad quisieron destacar a su vez que el compromiso de los empleados públicos no termina con la primera respuesta a la emergencia, ya que su labor «seguirá siendo imprescindible durante los próximos días, tanto en la atención y recuperación de las personas heridas como en el acompañamiento a las familias, la coordinación de los recursos y la recuperación progresiva de la normalidad».
Esta irrupción de la normalidad también llevó a los médicos de la Comunidad de Madrid a aparcar temporalmente sus reivindicaciones laborales. El Comité de Huelga Médica y Facultativa anunció a la Consejería de Sanidad su decisión de suspender las jornadas de paro previstas para esta semana, «por respeto a las víctimas y sus familias». La huelga había comenzado el miércoles y estaba convocada para reclamar mejoras laborales ante el bloqueo de las negociaciones con la Administración regional. Desde el momento del accidente, el comité reiteró la disposición de los profesionales a colaborar ante cualquier necesidad extraordinaria derivada del accidente, así como recordó que los servicios mínimos garantizan una cobertura del 100% en urgencias y emergencias. Además, hicieron un llamamiento a la ciudadanía para que consultara los canales oficiales sobre los puntos habilitados para donar sangre, en función de las necesidades de los servicios sanitarios.
Pero las denuncias sobre la falta de medios no se limitan únicamente a los servicios hospitalarios. El pasado abril, CSIF reclamó el cierre del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Toledo por las deficiencias que, según el sindicato, presentaban sus instalaciones.
Entre los problemas señalados figuraban carencias en los sistemas de filtración y ventilación, deficiencias en la gestión de residuos biológicos y escasez de equipos de protección individual. La organización sindical alertó también de que cinco trabajadores habían dado positivo en las pruebas de tuberculosis y exigió el traslado urgente a una nueva sede, inaugurada en marzo, pero que todavía no estaba operativa cuando se publicó la denuncia.
La capacidad ordinaria del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Toledo se sitúa en torno a los 30 cuerpos aproximadamente, por lo que han necesitado un refuerzo extraordinario para hacer frente al elevado número de fallecidos. La Unidad Militar de Emergencias (UME) ha instalado una morgue provisional junto a este centro, con el fin de ampliar la capacidad de recepción de los cuerpos.
Al cierre de esta edición, casi todos los cuerpos rescatados de los trenes siniestrados habían sido trasladados a esas dependencias. Ahora, decenas de familias esperan pruebas de ADN para poder confirmar si la persona a la que buscan ha fallecido o está en algún hospital.
Una labor que exige precisión, tiempo y recursos en medio de una tragedia que ha desbor-
dado la capacidad ordinaria de respuesta.


© PHOTOGRAPHERS
La investigación del accidente de tren en Urda (Toledo) y la atención a los afectados centran este viernes la información sobre el choque entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo. El siniestro ocurrió el miércoles en la línea Madrid-Sevilla y provocó que varios vagones descarrilaran y cayeran por un terraplén.
Las pesquisas deben esclarecer las circunstancias en las que el AVE alcanzó al Iryo, que estaba detenido en la vía, y determinar qué ocurrió con los sistemas de seguridad y los protocolos de circulación. Las causas del accidente siguen pendientes de las conclusiones de la investigación.
La identificación de las víctimas y la evolución de los heridos mantienen a las familias pendientes de nuevas noticias. La Guardia Civil ha solicitado a los familiares de primer grado de los pasajeros que aporten muestras de ADN y ha habilitado oficinas en Madrid, Toledo, Sevilla y Córdoba para recogerlas y tramitar denuncias de desaparición.
El seguimiento en directo recoge las actualizaciones oficiales sobre los afectados, los avances de la investigación y la situación de las conexiones ferroviarias entre Madrid y Andalucía.


© EUROPAPRESS
Hay preguntas que acompañan al ser humano durante toda su vida y para las que no siempre existe una respuesta definitiva. La necesidad de comprender el mundo, el miedo a la muerte, el deseo de encontrar certezas y la dificultad de convivir con lo desconocido forman parte de una experiencia que atraviesa generaciones. En ocasiones, cuanto más se intenta resolver esas cuestiones, más evidente resulta su complejidad.
La filosofía y la literatura han dedicado buena parte de sus esfuerzos a explorar esa tensión entre lo que necesitamos creer y aquello que podemos demostrar. En España, uno de los autores que convirtió ese conflicto en el centro de su pensamiento fue Miguel de Unamuno, cuya obra sigue invitando a reflexionar sobre la incertidumbre, las convicciones personales y el sentido de estar vivos.
La expresión «la vida es duda, y la fe sin la duda es sólo muerte» aparece en Salmo II, poema incluido en Poesías, el libro que Unamuno publicó en 1907. El texto permite comprender que no estaba defendiendo una fe basada en la seguridad absoluta, sino una relación con las creencias atravesada por preguntas y contradicciones.
En el poema, el escritor cuestiona la actitud de quien considera que posee la verdad de manera definitiva. Para él, pensar implica seguir buscando, porque ninguna persona puede abarcar por completo una realidad tan compleja como la existencia. Cuando alguien deja de hacerse preguntas porque cree haber alcanzado todas las respuestas, el pensamiento corre el riesgo de convertirse en algo inmóvil.
La palabra «muerte» debe entenderse aquí en un sentido principalmente metafórico: alude a la desaparición de la inquietud interior, del impulso por comprender y de la posibilidad de revisar las propias convicciones. Unamuno no presenta la duda como un simple obstáculo que haya que superar, sino como una fuerza que mantiene activa la búsqueda.
Para entender mejor la frase hay que situarla en el pensamiento de un autor que vivió preocupado por la mortalidad y por el deseo humano de encontrar respuestas definitivas. Nacido en Bilbao en 1864 y ligado a Salamanca, donde llegó en 1891,Unamuno fue poeta, novelista, ensayista y catedrático, además de una de las figuras más destacadas de la Generación del 98.
En Del sentimiento trágico de la vida, publicado en forma de libro en 1913, profundizó en el enfrentamiento entre la razón y las necesidades emocionales del ser humano. La razón busca pruebas y explicaciones; la fe, en cambio, puede responder a una necesidad de esperanza que no siempre encuentra confirmación racional. Unamuno no consiguió resolver esa tensión mediante una respuesta sencilla y convirtió precisamente ese conflicto en uno de los motores de su obra.
Por eso, su idea de la duda va más allá del escepticismo entendido como la negativa a creer en cualquier cosa. No se trata de desconfiar de todo por sistema, sino de reconocer que existen preguntas que siguen abiertas incluso después de haber reflexionado profundamente sobre ellas. La incertidumbre puede resultar incómoda, pero también impide que las convicciones se transformen en certezas impuestas e inmunes a cualquier examen.
La frase también puede trasladarse a ámbitos que no tienen relación directa con la religión. En la vida cotidiana, dudar de una opinión permite considerar otros puntos de vista; revisar una decisión ayuda a reconocer errores, y admitir que no se tiene una respuesta puede abrir la puerta al aprendizaje.
Desde esta perspectiva, la enseñanza de Unamuno no obliga a abandonar las creencias ni convierte la duda en una virtud automática. Cuestionarlo todo sin escuchar argumentos puede ser tan estéril como aceptar cualquier afirmación sin examinarla. Lo relevante es mantener viva la capacidad de pensar, reconocer los límites propios y evitar confundir la convicción personal con una verdad indiscutible.
La vigencia de estas palabras reside en que no ofrecen una solución cerrada al conflicto entre creer y saber. Proponen, más bien, aceptar que la experiencia humana está llena de tensiones que no siempre pueden eliminarse. Para Unamuno, vivir no consistía en poseer todas las respuestas, sino en continuar buscando sin renunciar a las preguntas que nos definen.


© LR