Roma, 31 oct (Prensa Latina) Calabazas de diferentes formas y tamaños, niños que compiten por encontrar la más grande y familias escogiendo la suya son parte hoy del paisaje de Italia, donde la festividad de Halloween se convirtió también en un negocio próspero.
Hasta hace solo algunos años, tallar calabazas por Halloween era algo que teníamos más asociado a las películas estadounidenses que a la realidad española. Y aunque aquí contamos con celebraciones únicas por estas fechas, como el magosto o la castañada, Halloween lleva ya tanto tiempo entre nosotros que de poco vale resistirse a su omnipresencia cuando llega el mes de octubre. La talla de calabazas ha ido ganando terreno en nuestro país y, con ella, también lo han hecho algunas reivindicaciones: hay quien quiere fomentar el uso de las variedades que más se cultivan en España y quien insiste en evitar el desperdicio alimentario una vez que ha pasado la fiesta, ya que, al fin y al cabo, estamos usando comida como decoración.