Pierre Cardin, nacido Pietro Cardini en Italia en 1922, nunca creyó en la muerte. Al menos no en la suya, que le acabó llegando el 29 de diciembre de 2020. Tres meses antes, una periodista de Paris Match le preguntó por el futuro de su marca. “¿Después de mi muerte? No pienso en ello. No he organizado nada. Nada”, respondió. Tenía 98 años y un mes después ingresó con covid en un hospital de París, donde falleció.
En primer plano, traje de noche de 1998 bordado con lentejuelas azules y grises y falda estructurada de seda azul. Al fondo, traje de noche en seda negra y sombrero de fieltro de 2008.
Una de las salas del palacio Bragadin, en Venecia, donde se exhiben los tocados y sombreros de Pierre Cardin de varias décadas, desde los forales de 1952 hasta los inspirados en los deconstructivistas de los años ochenta.
Detrás de los números a veces se esconden verdades desoladoras. El 1, por ejemplo, es con el que los telediarios bautizaron a José Fernández en la noche del 29 de octubre de hace dos años, mientras una dana terminaba por arrasar Valencia. El primer muerto conocido por las inundaciones, así lo definieron numéricamente. Fernández tenía 64 y aquella tarde estaba con su mujer Isabel en casa, en un cuarto piso de un edificio de Massanassa. Sobre las 18.00, bajó al garaje para sacar el coche, ante el miedo de que se inundase el trastero. Isabel, mientras, se puso a tender la ropa. Y en un momento, al asomarse a la ventana, contempló con pánico cómo una ola grande recorría la calle con coches flotando. Fue a buscar a su marido, pero se había quedado atrapado en el ascensor. Le escuchó pedir auxilio una y otra vez. “Pero ¿cómo podía ayudar? Nadie en ese momento podía ayudar. No tienes los medios. Es una situación de impotencia”, explicó entonces Isabel. Ambos desconocían la magnitud meteorológica ni tampoco recibieron una alerta en sus móviles que les advirtiera de los peligros de estar en plantas bajas o salir a la calle. El ES-Alert, de hecho, tardaría en llegar dos horas después de que Fernández bajara al garaje. A las 20.11, cuando sonó el primer mensaje masivo, 182 de las 233 víctimas mortales de la dana ya habían fallecido y la situación de decenas era insalvable.
Pasear por la exposición André Ricard. Diseño en uso es viajar en el tiempo para recuperar escenas propias de la vida cotidiana, que cada uno recordará a su manera. Es fácil llenarse de ternura con los botes de jabón para la ropa de Norit, los envases con tapón redondo del champú Denenes o los frascos de colonias de Puig, casi imposible no haber tenido alguno en casa. La lista continúa y pasa por varias estancias, ya que la muestra se ha planteado así, como la incursión en un hogar a partir de todos los objetos que salieron de la mente de este diseñador industrial que, a sus 97 años, no deja de cavilar soluciones a pequeños problemas rutinarios. En el DHub, se han reunido hasta el 14 de marzo más de 140 artículos tan variopintos como los antipolillas Orion, la batidora y la exprimidora Moulinex, los enchufes Ibiza, los ceniceros Copenhagen, la lámpara Tatú, la butaca Orma o la antorcha olímpica del 92, resumiendo mucho.