El Instituto de Medicina Legal de Toledo y Ciudad Real ha recibido ya los cuerpos de las 69 personas fallecidas en el accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), y de ellos los médicos forenses han realizado hasta el momento un total de 48 autopsias. Por el momento, han sido notificadas a las familias cinco identificaciones que corresponden a tres mujeres y dos hombres. Mientras continúa la investigación de lo sucedido y la identificación de víctimas del accidente ferroviario en Urda, los partidos políticos centran su mirada en el ministro de Transportes, Óscar Puente. El socialista comparecerá el 3 de noviembre, a petición propia, en el Congreso, tras la solicitud de varios socios. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participará este viernes en la reunión de seguimiento y coordinación de la emergencia en el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) de Toledo. Le acompañará el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, se reúne con expertos en infraestructuras y servicios ferroviarios en la sede nacional del partido.
En este episodio de Hoy en EL PAÍS, Ana Fuentes conversa con un maquinista de mercancías, un antiguo trabajador de Renfe vinculado durante años a la alta velocidad y un exdirector de calidad de Adif, para intentar entender qué ocurrió en el choque de trenes de Urda. Los tres repasan cómo funcionan las comunicaciones entre maquinistas y centros de control, el papel de los sistemas de seguridad y los cambios que ha vivido la red ferroviaria en las últimas décadas. ¿Qué ocurrió en los minutos previos al choque? ¿Por qué los profesionales del sector consideran tan excepcional este accidente? ¿Qué cambios creen necesarios para evitar que vuelva a repetirse?
Lo único que rompe el silencio, de cuando en cuando, es un llanto desconsolado. “A veces parece que la espera es peor que la propia muerte”, dice una mujer de 21 años que busca a su padre. Desde la noche de este miércoles, en la Casa de Ejercicios El Buen Pastor, en Toledo, permanecen más de 70 familiares de desaparecidos del accidente ferroviario de Urda, que hasta este momento ha dejado 69 fallecidos. Sus vidas se paralizaron a las 9.30 de la mañana, cuando recibieron la noticia de que algo había ocurrido con el tren en el que viajaban sus padres, hermanos o hijos. Ninguno de ellos ha podido dormir. Solo unos pocos han aceptado un lorazepam para la angustia, y eso les ha permitido cerrar los ojos unas horas, aunque ninguno siente que haya descansado. El miércoles, en el colegio público de Urda, estos mismos rostros estaban en estado de shock. Hoy, con el paso de las horas y la falta de noticias, la desesperación empieza a apoderarse de ellos. “Estamos cada vez con más ansiedad, no podemos más de los nervios”, dice Maricarmen, asustada por no tener noticias de su marido, César Vicente. Se queja: “Las horas de espera nos están matando porque nadie dice nada”. Han ido y han llamado en las últimas 24 horas a todos los lugares en donde podría terminar una persona después de sufrir un accidente: primero, los pabellones habilitados para la emergencia en Urda, después, los hospitales en Toledo y Madrid, y por último, la morgue. Nada.
El viaje a Sevilla era un regalo de sus hijas. Aquella mañana, Antonio Chao y Toñi Barba, ambos de 59 años, se despidieron de una de ellas antes de subir al AVE que los llevaría a pasar un par de días en la capital andaluza. Ella los había acercado en coche hasta la estación de Atocha. En el coche 7 tenían asignados los asientos 9B y 9A, uno junto al otro. Antonio recuerda con precisión los instantes previos al accidente. Lo que vino después se le aparece entre imágenes confusas que empiezan con un golpe seco, siguen con el vagón precipitándose por un terraplén y continúan cuando consigue abrir los ojos. Lo primero que hace entonces es buscar a su mujer.
La presión es enorme y va a crecer mucho en cuanto acabe el duelo oficial por los muertos en el accidente de Urda. Todo indica que la petición de dimisión de Óscar Puente, ministro de Transportes, será uno de los ejes de la campaña de PP y Vox en las próximas semanas. Pero no solo ellos apuntan a uno de los hombres clave del sanchismo, decisivo en la campaña socialista. También algunos socios importantes del PSOE, como el PNV o el Frente Amplio, están apuntando a su responsabilidad y rechazando la idea de que el accidente pueda explicarse simplemente con el argumento del “fallo humano”.
Algunos dirigentes de la cúpula del Partido Popular no podían contener las lágrimas tras la confirmación este jueves, 30 horas después del accidente, de que la exministra Fátima Báñez era una de las víctimas mortales de la tragedia ferroviaria de Urda. La familia de la exdirigente del PP tuvo que afrontar una espera agónica hasta que los bomberos consiguieron recuperar su cuerpo de los restos de los vagones siniestrados, lo que retrasó su identificación y añadió todavía más impacto emocional a la noticia de su muerte entre sus allegados en el PP, que eran muchos. Báñez era una figura muy querida en el partido y su pérdida ha provocado una conmoción en el PP que explica también el tono contenido ante la catástrofe, según transmiten en la cúpula, pese a la furia que recorre a las filas populares contra el Gobierno. Génova ya había decidido, en todo caso, respetar el luto oficial y Alberto Núñez Feijóo se mantuvo este jueves, un día después del accidente, en un perfil institucional sin pedir dimisiones, aunque sí reclamó que se asuman responsabilidades políticas antes de la investigación. En el PP los ánimos están muy caldeados y la reflexión interna es que, superado el luto, se apuntará a Sánchez. “Con la dimisión de Puente no basta”, advierte un dirigente.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (derecha), conversa con el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page (izquierda), durante la visita este jueves al puesto de mando avanzado habilitado por el accidente ferroviario en Urda (Toledo).
En su primera comparecencia tras el accidente, el miércoles desde el puesto de mando de Urda (Toledo), el cariacontecido presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se mostró consciente de que, además del coste en muertes y heridos y familias desoladas, la tragedia dejaría un legado más, uno en forma de destrozo en el crédito popular del ferrocarril. El Gobierno reforzará la seguridad para “reconstruir la confianza en nuestro sistema ferroviario de alta velocidad”, se comprometió el jefe del Ejecutivo. Para conseguirlo, hay tarea por delante, que las urnas dirán el 29-N a quién le toca asumir. Porque la catástrofe de Urda golpea una imagen, la del servicio de trenes en España, que ya está seriamente dañada, según muestran los datos demoscópicos disponibles.
Todo se quedó antiguo de repente: la visita al cardiólogo, la revisión de la caldera de gas, la cita con la fisio o el podólogo. Se quedó antigua la partida de cartas de los miércoles, la comida familiar de los jueves, el vermut con los amigos de los viernes y hasta el texto que tenía uno preparado para esta esquina del periódico se quedó de súbito obsoleto. Al principio, cuando apenas sabíamos, las cosas se iban quedando antiguas muy despacio, pero después de los primeros muertos la vida entera se quedó de golpe suspendida, antigua, igual que el tráfico rodado y los semáforos y el mobiliario urbano. La tarta de cumpleaños que tenías que recoger también se quedó antigua, se infartó, lo mismo que el siglo XXI. En los hospitales, los niños nos nacían antiguos y velábamos en los tanatorios cadáveres pretéritos.
Con un saldo insoportable de vidas rotas, la tragedia ferroviaria de Toledo nos devuelve de golpe a la más cruda realidad: no podemos normalizar que viajar en transporte público se convierta en un acto de fe frente a fallos evitables y cadenas de negligencias. Confiamos en una red que, ante la primera brecha, delega toda la responsabilidad en el factor humano bajo presiones incomprensibles. La modernidad de un país no se mide solo por la velocidad de sus trenes, sino por la firmeza con la que prioriza la seguridad por encima de cualquier urgencia operativa. Exigir transparencia y responsabilidades hasta el final no es solo una deuda con las víctimas y sus familias, sino la única manera de rescatar la confianza en unas infraestructuras públicas que hoy nos duelen en el alma.
El tren AVE que chocó este miércoles contra un Iryo parado en las vías de alta velocidad en Urda (Toledo) impactó cuando circulaba a una velocidad de entre 160 a 200 kilómetros por hora, según estima la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes (AITAT), que analiza desde un punto de vista técnico los hechos. El dato aparece recogido en una nota difundida un día después del grave accidente que ha causado la muerte a 69 personas, balance aún provisional.
Los dos se encontraban dentro de la cabina de un modelo de tren que amaban desde pequeños, el AVE. Uno era el maquinista principal y el otro todavía se encontraba en prácticas, pero solo se llevaban cinco años de diferencia. Sus biografías eran muy coincidentes. Se criaron en ciudades del sur de Madrid, eran de familias trabajadoras, y en algún punto de sus vidas habían vivido y disfrutado Barcelona. Soñaban con hacerse viejos sobre raíles, pero la muerte les esperó el miércoles durante 17 minutos, el tiempo que pasó entre que recibieron una llamada de control de Atocha y se estrellaron contra un tren parado en medio de la vía en Urda.
Ouigo ha anunciado esta tarde la cancelación total de sus trenes para el 30 de octubre y el 2 de noviembre para evitar el colapso en las estaciones debido a la huelga de los maquinistas, manteniendo solo programados los trayectos del 31 de octubre y del 1 de noviembre. Poco después, el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) ha anunciado nuevos días de huelga en Renfe para los próximos 10 y 12 de noviembre —el paro será total la primera jornada, y parcial la segunda—, debido al “bloqueo a los compromisos de seguridad ferroviaria”, según ha explicado en un comunicado.
España vivió este jueves su primer día de luto oficial por la tragedia ocurrida en Toledo. La investigación apunta a la orden del Centro de Control de reanudar la marcha a 200 km/h con el sistema de seguridad caído.
El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) cumple un paro de 24 horas este jueves 29 de octubre en reclamo de mayores garantías de seguridad e incorporaciones de personal.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este jueves tras la reunión que el Cecopi ha mantenido esta mañana en la sede del 112 en Toledo, junto al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, donde se ha comprometido a esclarecer los motivos de la tragedia ferroviaria que deja al menos 69 fallecidos tras la colisión de dos trenes de alta velocidad en la altura del municipio de Urda, en Toledo. “Estamos trabajando día y noche para no solamente dar una respuesta a los familiares de las víctimas, sino, por supuesto, también para esclarecer hasta el último detalle de esta tragedia y, por supuesto, reforzar la seguridad para que esto no vuelva a suceder”, ha afirmado. Ya por la tarde, el Congreso ha confirmado que el ministro de Transportes, Óscar Puente, comparecerá a petición propia en la Diputación Permanente el próximo martes 3 de noviembre. ERC, Podemos y Sumar habían pedido por la mañana que acudiera a la Cámara baja para dar explicaciones sobre lo sucedido.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (tercero por la derecha), el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page (segundo por la derecha), y los ministros de Transportes, Óscar Puente (izquierda) e Interior, Fernando Grande Marlaska (segundo por la izquierda), durante la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI) este jueves en Toledo, en una imagen de La Moncloa.
El consejero delegado de Iryo, Fabrizio Favara, advirtió en el Senado hace tres semanas de los problemas que provocaban las desconexiones del sistema de señalización LZB en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. “Cada vez que la señal del tren se desconecta de la señal de tierra, el tren se para. No se puede mover y lleva bastante tiempo reconectarse y empezar nuevamente el servicio”, explicó el 5 de octubre ante la comisión de investigación sobre los accidentes ferroviarios de Adamuz y Gelida. Veintitrés días después, una caída de ese mismo sistema precedió al accidente de Urda (Toledo), que hasta el momento se ha saldado con 69 personas fallecidas y más de 200 heridos.
Fátima Báñez (San Juan del Puerto, Huelva, 1967) se encuentra entre las víctimas que han fallecido en el accidente ferroviario de Toledo, según han confirmado este jueves tanto el PP como CEOE. La exministra de Trabajo con el Partido Popular habría cumplido 60 años el próximo 6 de enero. Una fecha que, durante los siete años que fue responsable de Empleo y Seguridad Social (2011-2018), le gustaba celebrar con su equipo y con los periodistas que seguían la información laboral, invitando a roscón de Reyes en el ministerio. Ese día, y otros muchos —porque era una persona cercana y jovial— salía la Fátima que siempre tenía una anécdota que contar de sus hijos o de algún adversario político. Lo hacía con humor, que para eso presumía constantemente de su origen onubense.
Políticos, empresarios y sindicalistas lamentan la muerte de Báñez
La confirmación de la muerte de Fátima Báñez ha causado impacto tanto en la política española como en los agentes sociales. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha dicho en X que era "una mujer incansable, leal amiga y siempre comprometida con mejorar la vida de los españoles". "Todo el PP llora su pérdida junto con su marido, sus hijos y todas las personas que la queríamos", ha agregado el líder popular. Otras voces de peso en el partido del que formaba parte han lamentado su fallecimiento, como el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno: "Era una persona extraordinaria. Una mujer brillante, líder, capaz, buena gente y siempre comprometida con Andalucía y con España. Me duele mucho su pérdida. Me duele el horror que están viviendo las familias de las 115 personas que han fallecido en las vías del tren que une a Andalucía con Madrid en estos nueve meses". La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha comentado: "Qué pena tremenda nos causa la muerte de Fátima Báñez en el accidente de tren. Tan buena gente, alegre, dispuesta, solvente… La vamos a echar mucho de menos. España pierde a una gran mujer política".
Las reacciones también se han sucedido en CEOE, patronal a la que estaba ligada desde 2020. "CEOE y todas las personas que forman parte de ella, así como todo el equipo de la Fundación, quieren expresar su más profundo dolor por esta pérdida y trasladar su cariño, apoyo y más sinceras condolencias, no solo a su familia, sino también a sus amigos y seres queridos en estos momentos tan complicados", dice la asociación empresarial en un comunicado. Varios miembros destacados de la patronal también han expresado su pesar, como el líder de la asociación de autónomos ATA, Lorenzo Amor: "Que el cielo te abrace, amiga Fátima. Me has dejado esperándote en Santa Justa. Teníamos previsto comer y luego coger el avión de regreso a Madrid. Subir a un tren no puede ser un acto de fe ni cuestión de suerte llegar a tu destino". El presidente de la patronal madrileña CEIM, Miguel Garrido, ha dicho: "En estos últimos 8 años he aprendido a conocerla, a respetarla, a admirarla y a quererla. Lloro y rezo por ella".
También se ha pronunciado desde el Gobierno la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz: "Profundamente consternada por el fallecimiento de Fátima Báñez en el accidente de tren de Urda. Ministra de Trabajo durante siete años, dedicó su vida al servicio público. Mi abrazo más sentido a toda su familia y a sus compañeros y compañeras del PP y de la Fundación CEOE que presidía".
Las condolencias también se han trasladado desde los principales sindicatos. Pepe Álvarez, líder de UGT, ha dicho: "No tengo palabras para expresar el pesar y el dolor que me produce la muerte en el accidente de tren de Fátima Báñez. Todas las vidas tienen el mismo valor pero cuando has compartido negociaciones y diálogo tocan especialmente". CC OO ha publicado un tuit con el siguiente mensaje: "Toda la organización de CC OO envía sus condolencias a la familia y compañeros/as de Fátima Báñez, exministra de Trabajo, presidenta de la Fundación CEOE, una de las 69 víctimas mortales del accidente ferroviario en Urda". También ha reaccionado el sindicato de funcionarios CSIF: "Es una triste noticia el fallecimiento de Fátima Báñez. Desde CSIF queremos destacar su constante talante, la capacidad de interlocución que siempre demostró y su compromiso clave para sacar adelante reformas como jubilación anticipada de la Policía Local".
También el mundo empresarial ha recordado la exministra. El presidente ejecutivo de Iberdrola, Ignacio Galán, ha trasladado este jueves en su nombre y en el de toda la compañía sus condolencias a la familia de Fatima Bañez, y a las de todos los demás fallecidos. “Fátima Báñez será siempre un referente por su enorme valía profesional, pero sobre todo por sus valores: la cercanía, el orgullo por sus raíces, la capacidad para tender puentes y esa pasión tan suya por servir a la sociedad".
De izquierda a derecha, Pepe Álvarez (UGT), Unai Sordo (CC OO), Fátima Báñez, el expresidente de la CEOE, Joan Rosell, y el presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, durante una reunión con los agentes sociales en Madrid, en 2020.
La ciudad de Dnipró, en el este de Ucrania, ha vivido este jueves una nueva tragedia. Al menos 13 personas han muerto y más de una decena han resultado heridas, incluido un niño de 11 años, por el impacto de un dron ruso propulsado a reacción en un andén de la estación de ferrocarril, según ha denunciado el jefe de la Administración Militar Regional ucrania, Oleksandr Ganzha. La explosión se ha producido cuando dos trenes estaban detenidos en las vías. Uno de ellos, un convoy de cercanías que cubría la ruta Dnipró–Zaporiyia, estaba en el andén alcanzado por el proyectil.
Equipos de rescate ucranios transportan a una persona herida en el ataque ruso a la estación de tren de Dnipró, en una imagen de los servicios de emergencia de Ucrania.