Israel pode levar meses a formar novo governo após eleições

© JOÃO PORFÍRIO/OBSERVADOR

© JOÃO PORFÍRIO/OBSERVADOR

© ANTÓNIO PEDRO SANTOS/LUSA

© CHRISTOPHE PETIT TESSON/EPA

© JOÃO PORFÍRIO/OBSERVADOR

© AFP via Getty Images
Te ha llegado un correo de tu operador con un código QR, o te acabas de comprar una eSIM para un viaje, y no tienes muy claro qué hacer con ella. Tranquilo, porque activar una tarjeta virtual es mucho más sencillo de lo que parece. Eso sí, hay un par de detalles que conviene conocer antes de empezar, porque un error en el momento equivocado te puede dejar sin línea.
Vamos a verlo por partes. Te cuento qué necesitas, cómo hacerlo en iPhone y en Android, cómo instalarla a mano si el QR no colabora y qué hacer cuando la eSIM no funciona.
Antes de tocar nada, merece la pena hacer una comprobación rápida. La mayoría de los problemas con la eSIM aparecen porque falla alguno de estos requisitos.
Esto es lo que debes revisar antes de comprar o pedir una tarjeta virtual:
Y ahora, te doy el aviso más importante de toda la guía. El código QR de una eSIM normalmente solo se puede usar una vez. Si lo escaneas, la instalación falla a medias o borras la eSIM después, ese QR probablemente ya no te servirá. Te va a tocar pedir uno nuevo. Por eso, es crucial que tu móvil tenga batería suficiente y disponga de una buena conexión a Internet.
En el iPhone, todo se hace desde los ajustes y el proceso apenas lleva un par de minutos. Estos son los pasos si tienes un código QR:
Hay un atajo que poca gente conoce. Si el QR te llega en un correo o en una página web y lo estás viendo en el propio iPhone, no hace falta acudir a otra pantalla. Basta con mantenerlo pulsado y tocar Añadir eSIM. Algunos operadores también envían un enlace de activación o permiten hacerlo desde su app, así que echa un vistazo a lo que te han mandado.
Cuando termines, el iPhone te preguntará qué línea quieres usar para llamadas y cuál para datos. Ponle un nombre reconocible a cada una, como «Personal» o «Viaje». Lo agradecerás el día que tengas que cambiar algo deprisa.
En Android, la cosa se complica un poco. No por el proceso en sí, que es igual de sencillo, sino porque cada fabricante coloca la opción en un sitio distinto. Te cuento cómo hacerlo en las dos marcas más habituales.
En un Samsung Galaxy, la ruta es esta:
En un Google Pixel, entra en Ajustes, después en Redes e Internet y toca en el botón + (más) junto a SIM. Desde ahí, añade una nueva SIM y elige la opción de descargarla en lugar de insertar una tarjeta. El móvil abrirá la cámara para que escanees el QR.
¿Tienes un móvil de otra marca? Pues el truco es no perder el tiempo rebuscando entre menús. Abre los ajustes, usa la lupa del buscador y escribe «eSIM». Te llevará directamente a la opción sin importar cómo se llame en tu capa de personalización.
A veces el QR no se deja escanear. Está borroso, solo lo tienes en el mismo móvil o la cámara no lo reconoce. Para esos casos existe la instalación manual, que hace exactamente lo mismo, pero escribiendo los datos tú.
Necesitas dos cosas que el operador suele incluir junto al QR:
¿Y dónde se mete todo esto? En el iPhone, sigue los pasos de antes hasta la pantalla del QR y toca Introducir datos manualmente. En un Android, en la pantalla de escaneo aparece la opción Introducir código de activación. Si te piden un código de confirmación y tu operador no te ha dado ninguno, normalmente puedes dejar ese campo vacío.
Ojo con un detalle. El código manual sigue las mismas reglas que el QR, así que también suele valer para una sola instalación. Copia y pega siempre que puedas, porque un carácter mal escrito basta para que el proceso falle.
Si ya tienes una línea con tarjeta de plástico y quieres pasarte a la eSIM, conservando tu número, hay varias vías. Todo depende de tu móvil y, sobre todo, de tu operador.
La más cómoda está en el iPhone. Algunos operadores, como Movistar, O2, Vodafone u Orange, permiten convertir la tarjeta en eSIM directamente desde los ajustes, sin código QR. Entra en Datos móviles, toca tu línea y busca la opción Convertir en eSIM. Cuando la eSIM se active, la tarjeta física dejará de funcionar y podrás sacarla del móvil.
En Android también existe esta conversión desde el propio teléfono en algunos modelos recientes, aunque depende de que tu operador la admita. Si no te aparece, no te compliques. Lo mejor es hacerlo desde la app del operador, por teléfono o en una tienda. Te darán un QR nuevo y seguirás los pasos que ya hemos visto. Eso sí, pregunta antes si el cambio tiene coste, porque cada operadora en España aplica sus propias condiciones.
Y si lo que quieres es pasar la eSIM de un iPhone viejo a uno nuevo, tampoco necesitas al operador en muchos casos. Al configurar el nuevo, o desde Añadir eSIM, aparece la opción de transferirla desde un iPhone cercano. Solo tienes que tener los dos móviles a mano.
Uno de los usos más habituales de la eSIM es el de viajar fuera de la Unión Europea sin pagar la itinerancia de tu operador. Compras un plan de datos para tu destino, ya sea una eSIM para Estados Unidos o una para viajar al Reino Unido, lo instalas y listo. Aquí, el orden de los factores sí altera el producto.
Lo ideal es instalar la eSIM en casa, con un WiFi estable y sin prisas. Recuerda que necesitas internet para descargar el perfil, y no es plan descubrir que falla en un aeropuerto sin conexión. Muchas eSIM de viaje no empiezan a contar los días hasta que se conectan a una red del país de destino, así que instalarla antes no te quita días de uso. Aun así, revisa las condiciones de la tuya.
Cuando aterrices, haz tres cosas. Activa la línea de viaje, elige que los datos móviles salgan de ella y enciende la itinerancia de datos solo en esa línea. Tu SIM de siempre puede quedarse activa para recibir llamadas y SMS, como los códigos de verificación del banco.
Ahora bien, la eSIM no siempre es la única opción. Si viajas en grupo, por ejemplo, puede salirte a cuenta otra alternativa, como te contamos al comparar la eSIM con el pocket WiFi para viajar a Japón. Y si tu próximo destino está más cerca, también tenemos una guía con precios, cobertura y pasos para activar una eSIM en Marruecos.
Vale, has seguido todos los pasos y la eSIM no funciona. Que no cunda el pánico. Casi todos los fallos tienen una explicación bastante simple y, en la mayoría de los casos, una solución rápida.
Estos son los mensajes más habituales y lo que significan de verdad:
Este caso es más frecuente de lo que parece y casi siempre es cosa de configuración. Primero, comprueba que la línea está activada y que los datos móviles salen de la eSIM, no de tu otra tarjeta. Después, si estás en el extranjero, revisa que la itinerancia de datos está encendida en esa línea. Si aun así no navegas, reinicia el móvil y espera unos minutos, porque algunas activaciones tardan en completarse.
¿Sigue sin funcionar? Pues ha llegado el momento de contactar con el operador. No queda otra. El equipo técnico puede ver si la línea está activa en su sistema o si hace falta generar un código nuevo.
Para terminar, un último apunte. Nunca borres una eSIM que funciona, ni siquiera para reinstalarla, sin tener antes un código nuevo en la mano. Como ya hemos comentado, el QR original no te servirá una segunda vez y te puedes quedar sin línea hasta que el operador te mande otro.


© Difoosion
Buscas un agente de IA que trabaje solo y te has topado con tres nombres que aparecen por todas partes. Nos referimos a los dots de OpenAI, Grok Bot y OpenClaw. Los tres prometen lo mismo. Todos quieren ser un ayudante que sigue trabajando mientras tú duermes, contestas correos o te vas de vacaciones. A simple vista parecen intercambiables. Por dentro, no tanto.
Así que vamos a hacer el duelo completo. Este es el enfrentamiento entre dots vs. Grok Bot vs. OpenClaw. Te cuento qué es cada uno, cuánto cuesta, cuál puedes usar en España y, sobre todo, cuál encaja contigo. ¡Al lío!
Empecemos por lo que los une, que es bastante. En pocas palabras, los tres son agentes de IA. Es decir, no se limitan a responder preguntas como un chatbot. Más bien, reciben un encargo, lo ejecutan por su cuenta y vuelven a ti cuando terminan o cuando necesitan que tomes una decisión.
Para ello, cada uno dispone de un ordenador donde trabajar, con su navegador, sus archivos y acceso a las aplicaciones que tú le autorices. Y, lo más importante, siguen trabajando aunque cierres la sesión.
El orden de llegada también cuenta. OpenClaw fue el primero en hacerse viral a principios de 2026. Grok Bot llegó en beta el 11 de agosto. Los dots de OpenAI se presentaron el 29 de septiembre. En apenas unos meses, todas las grandes han querido tener el suyo.
Ahora bien, hay una diferencia que lo condiciona todo. Es un punto tan relevante como quién pone la máquina. En OpenClaw, el ordenador es tuyo. En Grok Bot y en los dots, está en la nube de la empresa que te vende el servicio. De ahí salen casi todas las demás diferencias, así que vamos a verlas una por una.
OpenClaw es un agente personal de código abierto que, insistimos, instalas en tu propio equipo, ya sea un ordenador de casa o un servidor. Técnicamente, funciona como una pasarela que conecta tus aplicaciones de mensajería con un modelo de IA. Le escribes por WhatsApp, Telegram, iMessage, Slack o Discord y él se encarga del resto. Puede navegar, gestionar archivos, ejecutar comandos o revisar el correo. Todo desde tu propio ordenador.
Su gran baza es la libertad. Tú eliges qué modelo lo mueve, ya sea Claude, GPT, Gemini, DeepSeek o un modelo local a través de Ollama. Nadie decide por ti dónde puedes usarlo ni qué datos salen de tu casa.
El proyecto lo creó Peter Steinberger, que en febrero de 2026 fichó por OpenAI. OpenClaw no se fue con él, sino que pasó a una fundación independiente que hoy tiene como patrocinadores a OpenAI, Microsoft, NVIDIA y Tencent. ¿Y la guinda del pastel?
Microsoft ha reconocido que su propio agente, Scout, está construido sobre la tecnología de OpenClaw. Vaya, que medio sector se ha inspirado en esta langosta (sí, su mascota es una langosta).
El software es gratis, aunque usarlo no tanto. Para empezar, necesitas un equipo encendido las 24 horas. Aquí es donde entra el famoso Mac mini que mucha gente compró solo para esto. Un servidor alquilado también sirve.
Después está el consumo del modelo. Si tiras de uno local, no pagas nada por uso. Si conectas uno de los modelos frontera por API, la factura depende de cuánto trabaje el agente. Puede quedarse en unos pocos dólares al mes o superar los 500 si usas el modelo más caro para todo.
Grok Bot es el agente de SpaceXAI, la división de IA de SpaceX que antes se llamaba xAI. Se ha desarrollado junto a Cursor, la empresa del popular editor de código con IA, que ahora pertenece al grupo de Elon Musk. Y su planteamiento es distinto al de los otros dos.
En lugar de un único agente, Grok Bot te propone montar un pequeño equipo. Creas varios bots, les das a cada uno un nombre y una función y los pones a trabajar a la vez. Puedes meter entre dos y seis en un chat de grupo para que se repartan el trabajo y se pasen las tareas entre ellos. Incluso puedes enseñarles un proceso haciéndolo tú una vez en el navegador mientras el bot observa. A partir de ahí, lo repite solo.
Todo ello corre en un ordenador en la nube, con navegador y terminal, que no tienes que mantener. Tú solo instalas la aplicación. Eso sí, hay dos peros importantes:
Aquí ha habido bastante movimiento. En su lanzamiento, Grok Bot solo estaba en planes de 200 dólares al mes o más. En apenas dos semanas, SpaceXAI bajó el listón y ahora lo incluye en todos los planes de SuperGrok y en los de pago de Cursor. En ambos casos, el precio es de 30 dólares al mes.
Y si solo quieres curiosear, una cuenta gratuita de Cursor te da acceso a una prueba. Ojo, porque no son siete días de uso libre, sino un crédito limitado que caduca a los siete días. Una tarea grande puede agotarlo de una sentada.
¿Y en España? Funciona sin problema. SpaceXAI no ha publicado restricciones por países, así que basta con descargar la aplicación e iniciar sesión con tu cuenta de Cursor o de SuperGrok.
De los dots ya te hablé con detalle en otra guía, así que aquí voy al grano. Cada dot funciona con GPT-6 Astra, tiene su propio ordenador en la nube y se conecta a más de 4.000 aplicaciones a través de los complementos de ChatGPT. Le escribes desde ChatGPT, Slack o Teams. Y, cuando no le has pedido nada, revisa tus aplicaciones en modo de solo lectura buscando formas de ayudarte.
Su punto fuerte es el ecosistema. Si tu trabajo ya pasa por ChatGPT, el dot aprovecha todo lo que tienes conectado y no tienes que empezar de cero.
Su punto débil, al menos para nosotros, es la disponibilidad. El plan Pro excluye todo el Espacio Económico Europeo, Suiza y Reino Unido, y Sam Altman atribuyó esa ausencia a la regulación europea. En España, la única vía es el puesto Premium de ChatGPT Business, de 130 euros al mes por usuario, o la beta de Enterprise. Por cierto, la opción de escribirle por SMS solo existe en Estados Unidos.
Para que lo veas todo de un vistazo, aquí tienes una tabla con las diferencias clave entre los tres:
| Dots | Grok Bot | OpenClaw | |
|---|---|---|---|
| Empresa | OpenAI | SpaceXAI (antes xAI) | Fundación OpenClaw |
| Dónde se ejecuta | Nube de OpenAI | Nube de SpaceXAI y Cursor | Tu ordenador o servidor |
| Modelo | GPT-6 Astra | Automático, sin elección | El que tú elijas |
| Canales | ChatGPT, Slack y Teams | App de escritorio y de iPhone | WhatsApp, Telegram, iMessage, Slack, Discord y más |
| Varios agentes | Uno por usuario, de momento | Sí, hasta seis en un mismo chat | Sí, si los configuras |
| Precio de entrada | 130 €/mes (Business Premium) | 30 $/mes (Cursor Pro) o prueba gratis | Gratis, más hardware y API |
| Disponible en España | Solo en Business Premium y Enterprise | Sí | Sí |
| Código abierto | No | No | Sí |
| Nivel técnico | Bajo | Bajo | Alto |
Si te fijas, la tabla se resume en una sola idea. OpenClaw te da el control absoluto. Es decir, eliges el modelo, decides dónde viven tus datos y lo conectas a las apps de mensajería que ya usas. A cambio, la instalación, las actualizaciones y los sustos son cosa tuya.
Grok Bot y los dots hacen justo lo contrario. Te los encuentras funcionando en minutos, sin tocar una terminal, pero la máquina no es tuya y juegas con las reglas de la empresa. Dicho de otro modo, con OpenClaw eres el dueño del agente, pero con los otros dos, eres un cliente.
Vale, aquí toca poner los pies en el suelo. Un agente con acceso a tu correo, tus cuentas y tu navegador es tan útil como arriesgado. Y ninguno de los tres está libre de problemas.
OpenClaw es el que más avisos acumula, precisamente por su libertad. En febrero, la autoridad neerlandesa de protección de datos advirtió de que aproximadamente uno de cada cinco complementos parecía contener malware. También desaconsejó usarlo en equipos con datos sensibles. Si lo instalas, hazlo en una máquina aislada y con cuentas que no sean las principales.
Grok Bot se detiene a pedir permiso antes de enviar, publicar, comprar o borrar. Además, te cede el control cuando aparece una contraseña, un código de verificación o un pago. Ahora bien, todos los bots de una misma cuenta comparten el mismo ordenador y la propia empresa advierte de que separarlos no es una barrera de seguridad.
Por último, los dots trabajan en modo de solo lectura cuando investigan por su cuenta y te dejan fijar reglas para decidir qué pueden hacer sin preguntar. Aun así, OpenAI reconoce que pueden equivocarse. Así que, uses el que uses, revisa siempre lo que te entregan.
Simple y llanamente, no hay un ganador absoluto. Todo depende de qué nivel de conocimientos tengas y de lo que hagas en tu día a día. Para que lo tengas claro, este sería el reparto:
Y he aquí un apunte final. Todo esto se mueve muy rápido. Grok Bot amplió su acceso dos veces en dos semanas y OpenAI no ha dado fecha para abrir los dots al plan Pro en Europa. Así que, si dudas, empieza por lo que puedas probar gratis y sube de nivel solo cuando veas que el agente de verdad te ahorra tiempo.


© Difoosion



© Getty Images

© MANUEL FERNANDO ARAUJO/LUSA

© INÊS LACERDA/OBSERVADOR

© INÊS LACERDA/OBSERVADOR


© INÊS LACERDA/OBSERVADOR


© NurPhoto via Getty Images

© ANTÓNIO COTRIM/LUSA

© TOMS KALNINS/EPA

© Getty Images