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Ghosting, benching, situationship: perché le relazioni sentimentali sono diventate così complicate? La psicoterapeuta avverte: “Si spendono troppe energie a decifrare l’altro”

Sparire improvvisamente da una relazione oppure tenere in “panchina” una persona come possibile alternativa. Nell’epoca delle relazioni sentimentali fluide, si moltiplicano ormai termini per definire queste situazioni: ghosting, breadcrumbing, situationship, love bombing, benching, orbiting e zombing. Ma di cosa si parla esattamente? Una recente ricerca di Unobravo, servizio di psicologia online e piattaforma italiana di supporto psicologico, realizzata su 1.670 adulti italiani, ha fotografato questo fenomeno. Ed è emerso per esempio che il 66% degli intervistati considera ormai comuni fenomeni come il ghosting, interrompere improvvisamente ogni comunicazione senza spiegazioni; oppure il benching, ossia tenere una persona “in panchina”, come possibile alternativa, senza investire davvero nel rapporto. E non finisce qui.

Nella lista di ciò che viene vissuta come possibilità ci sono anche situazioni come l’orbiting, interrompere la relazione ma continuare a essere presenti sui social dell’altro, visualizzando storie o mettendo like; o il zombing, caratterizzato dal ricomparire dopo essere spariti, spesso senza spiegare il precedente allontanamento.

Per complicare ulteriormente il quadro generale delle relazioni affettive, dalla ricerca emerge che ci esistono ancora altre tipologie. Come la situationship, cioè una relazione affettiva o sessuale senza una definizione condivisa (20%); lo slow fading, l’allontanamento progressivo senza una vera comunicazione (19%); i mixed signals, i segnali contraddittori (18%). Seguono il love bombing, caratterizzato da un’intensa fase iniziale di attenzioni che può essere seguita da un brusco cambiamento (16%); il breadcrumbing, mantenere l’interesse verso l’altro/a attraverso piccoli segnali senza un reale investimento nella relazione (14%).

Le conseguenze di tutto questo non sono soltanto sentimentali: il 24% dice di essere diventato più prudente nei confronti dei nuovi partner e il 19% di avere maggiore difficoltà a fidarsi; mentre il 13% arriva a chiedersi se abbia fatto qualcosa di sbagliato.

Di fatto, nei giovani tra i 18 e 24 anni queste esperienze risultano ancora più frequenti: il ghosting arriva al 35% e la situationship al 32%.

Un quadro generale che porta a domandarsi se siamo davvero diventati più incapaci di costruire relazioni o forse, stiamo trovando nuovi nomi per comportamenti che sono sempre esistiti. In realtà, “Questi dati non dimostrano che sappiamo amare meno – spiega al FattoQuotidiano.it Sabina Fasoli, psicoterapeuta e sessuologa – I nuovi nomi descrivono anche dinamiche già note, oggi presenti nei contatti digitali. Se il digitale offre nuovi modi per entrare in contatto, può spingere anche a sottrarsi al confronto. Portiamo nelle relazioni ciò che abbiamo imparato nella nostra storia, dentro un contesto che cambia. L’intimità richiede di esporsi e sentirsi ascoltati: il punto è come si costruisce reciprocità”.

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Cómo ayudar a las víctimas tras una catástrofe como el accidente de tren de Urda: “El psicólogo debe estar desde el minuto uno, como un bombero”

Tras vivir una tragedia como el accidente de trenes de Toledo, el mundo de las víctimas se derrumba. Cae la sensación de invulnerabilidad, la convicción de que el mundo es un lugar seguro que podemos controlar. De que, siempre que uno actúe como debe, no ocurrirá nada malo. Esta idea, explican los psicólogos, surge en los primeros años de vida. Es entonces cuando el niño desarrolla un sentido de confianza básica: la percepción de que el mundo es un lugar predecible donde, si uno se comporta bien, todo irá bien. El mundo no funciona así, pero a veces es necesario pensar que sí para poder llevar una vida funcional. Poder coger el coche, el tren o salir a pasear sin pensar que podemos morir en cualquier momento. La recuperación psicológica de las víctimas, en gran medida, pasa por reconstruir dichas suposiciones. Dejar de ver el mundo como un lugar eternamente peligroso y volver a confiar.

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© Claudio Álvarez

Varias personas llevan botellas de agua y leche al polideportivo de Urda, el miércoles.
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Cuando el dolor es de todos: por qué nos puede afectar tanto una tragedia aunque no la hayamos vivido

Estos días España tiene el corazón encogido. Un nuevo accidente ferroviario nos ha devuelto a una sensación que, desgraciadamente, conocemos bien desde Adamuz: la de despertarnos y descubrir que la normalidad se ha roto para muchas familias. Y aunque la mayoría no estuvimos allí, el dolor nos ha alcanzado de alguna manera.

A esto se le llama duelo colectivo. Es lo que sentimos cuando una pérdida afecta a una comunidad entera y nos reconocemos en quienes sufren. Pensamos que podríamos haber sido nosotros, o nuestra hija que vuelve de la universidad, o nuestro padre que viaja a ver a los nietos. Esa identificación es profundamente humana y habla bien de nosotros, pero también nos deja tocados, con el cuerpo en alerta y la cabeza dando vueltas.

En otras ocasiones he escrito sobre cómo gestionar la ansiedad o el miedo. Hoy quiero proponerte otra mirada, la de la compasión hacia uno mismo. La psicóloga Kristin Neff, una de las investigadoras que más ha estudiado la autocompasión, la describe a partir de tres ingredientes: darnos cuenta de lo que sentimos sin exagerarlo ni esconderlo, recordar que el sufrimiento forma parte de la experiencia humana compartida y tratarnos con la misma amabilidad que ofreceríamos a alguien que queremos. Con esos tres ingredientes he preparado este decálogo para cuidarte en momentos de tragedia.

1. Date permiso para sentir, aunque no estuvieras allí

Una de las frases que más escucho ahora es "no sé por qué me afecta tanto si no conozco a nadie". Muchas personas sienten que no tienen derecho a estar mal porque hay otras que lo están pasando muchísimo peor. Y es verdad que el dolor de las familias es incomparable, pero el sufrimiento no es una competición para ver quién tiene más derecho a sentirlo.

Tu tristeza no le quita nada a nadie. Puedes reconocer que lo tuyo es distinto y, a la vez, darte permiso para sentirlo. Cuando intentamos apartar una emoción porque creemos que no nos corresponde, lo único que conseguimos es que se quede más tiempo y nos pese el doble, por lo que sentimos y por la culpa de sentirlo. Prueba a nombrarlo sin juzgarte: "estoy triste", "estoy asustada", "me duele". Ponerle palabras ya es una forma de cuidarte.

2. Recuerda que no estás solo en esto

El dolor tiende a aislarnos. Nos hace pensar que somos los únicos que no podemos dormir, que lloramos al ver las noticias o que miramos el billete de tren con aprensión. Sin embargo, en este momento hay millones de personas sintiendo algo muy parecido a lo que sientes tú. Esa es la segunda pata de la autocompasión, la humanidad compartida. Saber que tu reacción es la de tantos otros no hace desaparecer el malestar, pero lo hace menos solitario. Compartirlo ayuda mucho: llama a tu madre, comenta con tus compañeros cómo estáis o escribe a esa amiga que viaja cada semana en tren. A veces basta con un "yo también estoy tocado" para que la otra persona respire aliviada.

3. Háblate como le hablarías a alguien que quieres

Fíjate en cómo te hablas estos días. Es muy frecuente que aparezcan mensajes duros como qué exagerada soy, "tendría que estar ya bien" o "qué egoísta por quejarme de esto”. Si una amiga te contara que está triste por el accidente, jamás le dirías algo así. Le dirías que es normal, que se tome su tiempo y que te tiene para lo que necesite.

Ese es el tono que te mereces tú también. Un ejercicio sencillo que suelo proponer en consulta es ponerte la mano en el pecho, respirar despacio y decirte en voz baja lo que le dirías a esa persona querida. Puede parecer un gesto pequeño, pero el contacto cálido y las palabras amables le indican a nuestro sistema nervioso que estamos a salvo y ayudan a bajar la activación. La amabilidad con uno mismo no es blandura ni autocomplacencia, es lo que nos permite sostenernos cuando las cosas se ponen difíciles.

4. Acoge lo que se remueve de tu propia historia

Las tragedias colectivas tienen la capacidad de abrir cajones que creíamos cerrados. Para quienes vivieron de cerca el accidente de Adamuz, estos días pueden traer de vuelta imágenes, olores, sonidos o el recuerdo de la espera angustiosa de noticias. Pero también pueden removerse otras pérdidas que nada tienen que ver con un tren, como la muerte repentina de un ser querido o un accidente que sufriste hace años.

No estás retrocediendo. Nuestra memoria emocional asocia experiencias parecidas y, cuando algo nos recuerda un dolor antiguo, lo trae al presente. Trátate con delicadeza si te pasa. Dale espacio a ese recuerdo, habla de él con alguien de confianza o escribe lo que sientes. Y si en su momento te acompañó un profesional, este puede ser un buen momento para volver a contactar con él, aunque sea para una sola sesión.

5. Dosifica la información

Después de una tragedia sentimos la necesidad de saber más, de entender qué ha pasado y por qué. Es una manera de intentar recuperar el control. El problema llega cuando pasamos horas actualizando el móvil, saltando de un vídeo a otro y viendo una y otra vez las mismas imágenes.

Tras los atentados del maratón de Boston, la investigadora Alison Holman y su equipo de la Universidad de California estudiaron a miles de personas y encontraron que quienes habían pasado seis horas o más al día consumiendo noticias sobre el ataque presentaban más síntomas de estrés agudo que algunas personas que habían estado en el lugar. La sobreexposición también hace daño. Elige dos o tres momentos al día para informarte en medios fiables, silencia las notificaciones y evita las noticias en la hora antes de dormir. Estar informado es compatible con proteger tu descanso.

6. Cuida tu mirada sobre las víctimas

La compasión hacia uno mismo va de la mano de la compasión hacia los demás, y en estos días hay un gesto que está en manos de todos. No compartas fotos ni vídeos de las víctimas, de los heridos o del lugar del accidente. Detrás de cada imagen hay una madre, un hijo o una pareja que puede encontrársela de golpe en el móvil, y ese dolor añadido se puede evitar.

Lo mismo ocurre con los rumores, las cifras sin confirmar y las teorías sobre lo que ha pasado. Para quienes todavía esperan noticias de un ser querido, cada bulo es una sacudida más. Antes de reenviar algo, pregúntate si ayuda a alguien o si solo alimenta el morbo. Y si te llega una imagen dura, no la reenvíes. Respetar la intimidad del duelo de las familias también es una forma de acompañarlas.

7. Convierte la impotencia en un gesto

Pocas emociones son tan incómodas como la impotencia. Vemos el dolor ajeno y nos gustaría poder hacer algo, volver atrás, evitarlo. Como no podemos, esa energía se queda dentro en forma de nudo en el estómago, de irritabilidad o de pensamientos que no paran. La impotencia se suaviza cuando la transformamos en una acción, por pequeña que sea. Puedes donar sangre si los servicios sanitarios lo solicitan, colaborar con alguna iniciativa de ayuda a las familias, escribir a alguien que sepas que está afectado o, sencillamente, ser más amable hoy con quienes te rodean. No vas a cambiar lo que ha pasado, pero sí vas a añadir algo bueno a un día triste, y eso le devuelve a tu mente la sensación de que todavía puedes aportar.

8. Permítete seguir viviendo

Hay dos emociones de las que apenas se habla y que generan muchísimo malestar. La primera es la culpa por seguir con la vida normal. Ir a trabajar, reírte con un compañero, celebrar un cumpleaños o subir una foto a redes puede hacerte sentir que estás siendo insensible mientras otras familias atraviesan el peor momento de su vida.

La segunda es el alivio. Muchas personas que hacen ese trayecto con frecuencia, o que estuvieron a punto de coger ese tren, sienten alegría por haberse librado y, al mismo tiempo, vergüenza por sentirla. Ese alivio es una reacción natural de supervivencia y no te convierte en una persona egoísta.

Seguir viviendo no es una falta de respeto hacia las víctimas. Puedes sentir pena por lo ocurrido y, a la vez, disfrutar de la cena con tu familia, porque las emociones no se excluyen unas a otras. Si quieres honrar a quienes se han ido, hazlo desde el cariño: abraza a los tuyos, dile a alguien cuánto le quieres o dedica un momento de silencio a pensar en ellos. La culpa no repara nada, y el amor sí acompaña.

9. Cuida tu cuerpo, que también está de duelo

Cuando algo nos impacta, el cuerpo se pone en modo alerta. Por eso es frecuente notar tensión en el cuello, presión en el pecho, cansancio, falta de apetito o dificultad para dormir. Escuchar esas señales con cariño, sin alarmarte, también es autocompasión.

Intenta mantener tus rutinas básicas, porque le dan al organismo una sensación de orden que la mente ha perdido. Acuéstate a una hora parecida, come, aunque tengas poco apetito, sal a caminar y busca un rato al aire libre. Cuando notes la angustia subiendo, respira despacio alargando la salida del aire, como si soplaras una vela sin llegar a apagarla. Y si te da miedo volver a subir a un tren, no te fuerces a hacer un viaje largo mañana mismo, pero tampoco lo evites para siempre. Empieza con trayectos cortos, acompañado si lo necesitas, porque el miedo crece cuando lo esquivamos y se va calmando cuando nos acercamos a él poco a poco.

10. Déjate acompañar y pide ayuda cuando la necesites

La autocompasión no consiste en apañárselas solo. A veces, el gesto más amable que podemos tener con nosotros mismos es reconocer que necesitamos a otros. Deja que te cuiden, acepta ese café, esa llamada o ese abrazo, y si tienes niños en casa, habla con ellos con palabras sencillas y verdaderas, pregúntales qué han oído y recuérdales que están a salvo.

La mayoría de estas reacciones se van suavizando en los días y semanas siguientes. Pero si pasado un tiempo sigues sin dormir bien, las imágenes del accidente aparecen sin que puedas frenarlas, evitas situaciones que antes hacías con normalidad o notas que la tristeza y la ansiedad te impiden funcionar, pide ayuda. Tu médico de familia y los psicólogos pueden acompañarte, y hacerlo a tiempo ahorra mucho sufrimiento.

Sostenernos unos a otros

Las tragedias nos recuerdan lo frágiles que somos, pero también sacan lo mejor de nosotros. Estos días veremos a equipos de emergencia, sanitarios, vecinos y voluntarios dejarse la piel para ayudar a personas a las que no conocían. Esa misma generosidad podemos dirigírnosla también a nosotros mismos y a quienes tenemos cerca.

A las familias que estáis viviendo esto en primera persona, no hay una manera correcta de atravesar este dolor ni un tiempo marcado para hacerlo. Dejaos acompañar, aceptad la ayuda que os ofrezcan y no os exijáis estar bien. No tenéis que sostenerlo solos. Y a todos los demás, a quienes hoy tenemos el corazón encogido sin saber muy bien dónde ponerlo, os propongo que esta semana os tratéis con un poco más de paciencia y de ternura. Hoy toca cuidarnos y cuidar a los demás.

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VÍDEO | FOMO: el miedo a perderte algo que está arruinando tu vida real

Son las once de la noche. Estás en el sofá, razonablemente bien, sin ningún plan en particular. Y de repente abres Instagram. Alguien está en una cena que parece increíble. Otra persona publica stories desde un concierto. Un conocido de trabajo acaba de subir una foto desde no sé qué sitio de moda. Y en cuestión de segundos, sin que haya pasado absolutamente nada en tu vida, empiezas a sentirte mal. Inquieto. Como si tu noche tranquila fuera de alguna manera insuficiente. Como si estuvieras perdiéndote algo importante.

Bienvenido al FOMO. Fear of Missing Out. El miedo a perderte algo. Y aunque tiene nombre desde hace poco, lleva mucho tiempo siendo uno de los generadores de malestar más silenciosos y extendidos de nuestra época. Hablamos de él como si fuera una broma, algo menor, casi una excentricidad de millennials con demasiado tiempo libre. Pero los datos que la investigación está acumulando en los últimos años pintan un cuadro bastante más serio. Y entenderlo bien puede cambiar algo muy concreto en cómo vives cada día.

Los números que nadie quiere ver

Más del 50% de los usuarios de redes sociales experimenta FOMO semanalmente, y el 73% de los adultos jóvenes lo sienten a través de las plataformas digitales. Y la Asociación Americana de Psicología encontró en su encuesta de 2024 que casi el 74% de los adultos jóvenes en Estados Unidos reporta experimentar FOMO al menos una vez a la semana. Pero los números más reveladores no son los de prevalencia sino los de consecuencias. Un metaanálisis de 2025 que analizó 32 estudios con más de 26.000 estudiantes encontró que el uso problemático de las redes sociales correlaciona significativamente con la ansiedad, la depresión y el propio FOMO, con una correlación de 0,41 entre las dos últimas variables. Otro estudio del mismo año, que abarcó datos de 113 países, encontró que los usuarios de redes sociales tenían un 24% más de probabilidades de reportar síntomas de ansiedad o depresión que quienes no las usaban.

Y luego está el sueño, que merece un párrafo propio. El 93% de la generación Z admite perder horas de sueño por revisar redes sociales tarde por la noche. Un metaanálisis reciente sobre FOMO y salud del sueño encontró asociaciones positivas entre el FOMO y una peor calidad del sueño, peor higiene del sueño y procrastinación a la hora de acostarse. Hasta existe ya un término para esto: "sleep FOMO", el miedo a quedarse dormido y perderse algo, que los investigadores describen como generador de "una inmensa sensación de ansiedad".

Algo que parece tan simple como mirar el móvil y sentirte mal porque otros parecen pasárselo mejor, termina siendo una fuente real y documentada de sufrimiento psicológico.

Qué está pasando en el cerebro

El FOMO no se alimenta de la química de nuestro cerebro. Entender esto te ayudará a no juzgarse. El FOMO, derivado del uso problemático de las pantallas, genera ansiedad, aislamiento social y depresión, además de otros problemas como la falta de concentración, sedentarismo e insomnio ocasionados por el daño en la materia gris del cerebro. Las redes sociales están diseñadas, con una precisión casi quirúrgica, para activar el sistema de recompensa del cerebro. Cada notificación, cada like, cada actualización del feed activa una pequeña descarga de dopamina, el neurotransmisor asociado al placer y la motivación.

Este sistema no distingue entre una recompensa real y una recompensa social virtual. Y que las plataformas, conscientemente, usan lo que los neurocientíficos llaman 'refuerzo variable intermitente': la misma mecánica que hace adicto a alguien a las máquinas tragaperras. No sabes cuándo llegará la siguiente recompensa, y esa incertidumbre es exactamente lo que te mantiene mirando.

El FOMO intensifica la necesidad de permanecer conectado, consolidando patrones adictivos. Y lo más insidioso del proceso es que cuanto más miras, peor te sientes, y cuanto peor te sientes, más miras. Es un bucle perfecto diseñado por algoritmos que tienen como único objetivo mantenerte dentro del sistema el mayor tiempo posible. Tu bienestar no es parte de la ecuación.

Pero hay algo más profundo que la dopamina. El FOMO también activa uno de los miedos más primarios del ser humano: el miedo a la exclusión social. Evolutivamente, ser excluido del grupo equivalía a una amenaza de supervivencia. Aunque hoy la “exclusión” sea no haber sido invitado a una cena que alguien publicó en stories, el cerebro primitivo la procesa con una intensidad desproporcionada. No estás dramatizando. Lo que ocurre es que tu amígdala no distingue entre 10.000 años atrás y esta noche.

Lo que el FOMO te está robando sin que te des cuenta

Más allá de la ansiedad y el insomnio, hay algo que el FOMO hace de forma mucho más silenciosa y mucho más costosa: te desconecta de lo que tienes delante. Imagina esta escena. Estás en una cena con personas que te importan. La conversación es interesante. La comida está buena. Y, sin embargo, en algún momento, sacas el móvil. No porque haya pasado nada urgente. Sino porque el hábito es más fuerte que el momento presente. Y mientras miras qué está haciendo el resto del mundo, te pierdes exactamente lo que estabas buscando cuando saliste de casa.

Este es el coste más grande del FOMO y el menos cuantificable: la presencia. La capacidad de estar donde estás de verdad, sin una parte de ti vigilando si en otro sitio está pasando algo mejor. Esa presencia no se puede recuperar. La cena de ayer no vuelve. La conversación que no tuviste porque estabas mirando el móvil no se recupera. Y la ironía perfecta es que estabas mirando qué hacían los demás precisamente porque tenías miedo de perderte algo. Mientras tanto, te perdías lo tuyo.

El 39% de las personas que experimentan FOMO reporta la envidia como una de las emociones más frecuentes, y el 25% dice que aumenta su tendencia a la rumiación, a darle vueltas sin parar a las experiencias sociales. Pero quizás el dato más elocuente es este: el 48% de las personas dice que las redes sociales les hacen sentir que se están perdiendo experiencias. Es decir, casi la mitad de los usuarios utilizan una herramienta que sistemáticamente les hace sentir que su vida es insuficiente. Y siguen usándola.

La parte terapéutica: qué puedes hacer

Lo primero es entender que el problema no eres tú. El FOMO no dice nada malo de tu personalidad, de tu madurez emocional ni de tu capacidad de disfrutar la vida. Dice que eres humano y que vives en un entorno diseñado específicamente para generar ese estado en ti. Eso no te exime de hacer algo al respecto, pero cambia radicalmente el punto de partida. No se trata de fuerza de voluntad. Se trata de diseñar conscientemente tu relación con la tecnología.

Lo segundo es aprender a distinguir entre la vida real y el escaparate. Lo que ves en redes sociales no es la vida de nadie. Es la versión editada, seleccionada y publicada de algunos momentos de esa vida. Nadie publica el domingo aburrido, la discusión con la pareja, la ansiedad antes de dormir, el miedo a que nada salga bien. Lo que ves es un resumen de los mejores momentos, filtrados además por lo que esa persona cree que le dará más likes. Comparar tu vida completa, con sus luces y sus sombras, con el escaparate de los demás es una ecuación imposible que siempre perderás. Siempre.

Lo tercero es practicar lo que los investigadores han comenzado a llamar JOMO: Joy of Missing Out, el gozo de perderse algo. El JOMO es un estado emocional positivo que surge cuando uno elige intencionalmente no participar en actividades sociales o digitales. Destaca la atención plena y la autonomía, junto con sentimientos positivos de felicidad, subrayando una relación más sana con la tecnología. Un estudio publicado en 2025 confirmó que el JOMO se asocia negativamente con el uso problemático de las redes sociales a través de menores niveles de soledad y malestar psicológico, lo que sugiere que puede ayudar a reducir la dependencia digital y promover un mejor equilibrio entre la vida online y offline. El JOMO correlaciona significativamente con la atención plena, la autocompasión y el bienestar mental, actuando como factor protector frente a los efectos negativos del FOMO.

¿Qué significa esto en la práctica? Que elegir quedarte en casa un viernes, que leer un libro en lugar de scrollear, que tener una cena larga sin mirar el móvil, no son renuncias. Son decisiones activas a favor de tu propio bienestar. Más que perderte algo estás eligiendo lo tuyo.

Lo cuarto es establecer fricciones intencionales entre tú y el móvil. No pantallas en el dormitorio. Notificaciones apagadas por defecto. Aplicaciones de redes sociales accesibles solo en momentos concretos del día. Las plataformas invierten millones en hacer que el acceso sea lo más fácil posible. Tú necesitas invertir un poco de energía en hacer que el acceso sea un poco más difícil. El desequilibrio de fuerzas es real, y reconocerlo es inteligente.

Y lo quinto, el más difícil y el más transformador: preguntarte de qué tienes miedo exactamente cuando sientes FOMO. Porque detrás de la ansiedad siempre hay una creencia más profunda. Que tu vida no es suficiente. Que tú no eres suficiente. Que los demás están viviendo mejor que tú. Que algo en lo tuyo falta. Esa creencia merece atención. Cuestiónala con honestidad. ¿Qué necesitarías que tuviera tu vida para sentirte bien con ella, aunque nadie más pudiera verla? La respuesta a esta pregunta es el camino hacia una vida que no necesita validación externa para sentirse real.

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ISMAT acolhe seminário sobre saúde mental e novos desafios da Psicologia em Portimão

A iniciativa da PACTOR Editora decorre a 30 de outubro, das 14h00 às 17h00, e reúne profissionais, investigadores e comunidade académica.

O conteúdo ISMAT acolhe seminário sobre saúde mental e novos desafios da Psicologia em Portimão aparece primeiro em Barlavento.

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Solidão? Estudo investiga por que pessoas deixam a televisão ligada mesmo sem estar assistindo

A música ambiente perdeu espaço para outra forma de preencher o silêncio: a “televisão ambiente”. O termo foi descrito pela professora de Estudos do Cinema Anna McCarthy, da New York University, que analisou em livro de 2001 a presença de televisões ligadas em espaços públicos como “bares, lavanderias e lojas” ou “aliviando o tédio em salas de espera”.

Hoje, o maior acesso à tecnologia tornou o fenômeno comum até dentro de casa. Um estudo publicado em 2025 na revista Psychology of Popular Media, da Associação Psicológica Americana, buscou descobrir por que tantos se recusam a desligar a telinha mesmo quando não interagem com ela.

A televisão como parte da rotina

Em “Eu Só Quero Ver Algo Que Posso Ignorar: Motivações, Gratificação e Controle do Humor em Televisão Ambiente de Fundo”, pesquisadores do departamento de Jornalismo, Relações Públicas e Novas Mídias da Baylor University lançaram a pergunta a 278 pessoas em uma pesquisa online.

“Assistir à televisão é um comportamento muito mais complicado do que pensamos”, diz Alec Tefertiller, um dos três coautores. “A televisão ambiente pode nos dar energia para fazer exercícios ou terminar tarefas entediantes e  nos ajudar a relaxar. Ambas as coisas aumentam nossa satisfação com a TV.”

Entre as respostas, o trio identificou cinco motivações principais: energização, irritação, relaxamento, mindfulness, e companhia. Em alguns destes casos, a televisão ganhava uma dimensão ritualística, fazendo parte de rotinas repetitivas.

“Entender o consumo ambiente por suas motivações e impactos positivos nos ajuda a compreender melhor como usamos mídias para regular nossas emoções“, completa Tefertiller.

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Aparelho pode ter efeito positivo no sono

O uso de eletrônicos e telas de luz azul já foi associado à piora na qualidade do sono, especialmente em crianças. No entanto, um estudo publicado em 2022 no Journal of Sleep Research mostra que dedicar um curto período a assistir televisão (ou ler um livro e ouvir audiobooks) pode promover relaxamento suficiente para antecipar a hora de dormir.

Os benefícios dependem do período gasto consumindo a mídia, além do nível de atenção e do tipo do programa. Séries mais leves e familiares, por exemplo, são mais efetivas.

A pesquisa ilustra a importante distinção entre o efeito no sono das mídias passivas (como a televisão, o rádio ou podcasts e audiolivros) e mídias ativas, como jogos, redes sociais e aplicativos de troca de mensagens.

Por que o som ambiente nos relaxa?

Os efeitos psicológicos das trilhas sonoras ambiente, que podem ser desde músicas monótonas e consistentes até sons de natureza ou ruídos brancos, também são objeto de estudo frequente.

Entre as hipóteses estão a difusão da atenção (quando um som preenche o silêncio, outros sons parecem menos chamativos), o instinto animal (que aprendeu a associar o silêncio à presença de predadores) e a busca por conexão social.

Até mesmo ouvir vozes humanas, sem interagir com elas nem prestar atenção ao que dizem, pode estimular nossas respostas parasociais e trazer um nível de conforto superior ao silêncio.

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“Faccio terapia da quando avevo 7 anni. Mi stavo sulle pa**e pure io. Ero così gelosa che rischiavo di perdere l’uomo che amavo”: lo confessa Aurora Ramazzotti

Aurora Ramazzotti è una delle concorrenti di “Ballando con le Stelle”, dove è in gara da sabato 3 ottobre in coppia con il maestro Nikita Perotti. Nel corso dell’esperienza nel people show di Rai 1, la conduttrice e influencer ha raccontato il suo rapporto con la psicoterapia: un percorso iniziato da bambina, dopo la separazione dei genitori, e ripreso con la maternità. Ecco le sue parole.

“Chi viene a Ballando con le Stelle non viene solo per essere idolatrato. – ha dichiarato la neo ballerina durante una chiacchierata in sala alle prove – Viene anche per essere criticato, e se queste sono le critiche che mi devo accollare, ben venga: ho fatto così tanta terapia che sono pronta. Io ho iniziato a fare terapia che tu nemmeno eri nato, perché avevo sette anni“.

E ancora: “I miei genitori si sono separati quando ero piccolissima. La terapia ha dato uno strumento sia a loro sia a me per gestire meglio la situazione. È avvenuta in più fasi della mia vita, anche in un momento in cui, nella mia relazione, sentivo che se non avessi lavorato su me stessa e sulle mie sicurezze, che io proiettavo sulla persona che amavo, l’avrei perso. Mi stavo sulle palle pure io: ero arrivata a un punto in cui avevo una gelosia tale che mi consumava e non riuscivo a controllarla, era proprio fuori dal mio corpo”.

“Mi ha aperto gli occhi tantissimo su un sacco di cose della mia vita, – ha concluso – e ovviamente tutti questi insegnamenti me li porto avanti. Però non è finita lì: poco fa ho ricominciato a fare terapia. Incredibilmente, la maternità ha tirato fuori cose che non sapevo, problemi che non pensavo nemmeno di avere, che non esistevano nella mia testa. Mi sono accorta con la terapia che sono tornati a galla perché sono la risposta a un bisogno che ho in questo momento e che prima non avevo”.

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Como fazer perguntas aos seus sonhos e obter respostas

A “incubação de sonhos” é uma técnica que ganhou popularidade entre muitos investigadores nos últimos anos, por uma razão muito especial: podemos formular uma pergunta antes de adormecer e esperar que o sono nos dê uma resposta. Passamos cerca de duas horas por noite a sonhar — sete anos (mais ou menos) ao longo da vida. Durante séculos, os sonhos foram considerados mensagens divinas e utilizados como forma de orientação em várias culturas, como na Grécia Antiga, onde era comum dormir em templos na esperança de receber indicações ou alcançar a cura através dos sonhos. O ceticismo atingiu o auge

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Estudo identifica o primeiro psicopata empresarial num naufrágio de 1621

O famoso naufrágio do Batavia foi o primeiro grande homicídio em massa. E, claro, havia um psicopata empresarial metido ao barulho. Um novo estudo sugere que os mesmos traços de personalidade que hoje associamos a líderes empresariais tóxicos podem ter estado presentes no próprio nascimento do capitalismo global, há 400 anos. O estudo, publicado no Asian Journal of Business Ethics, identifica Jeronimus Cornelisz, gestor mercantil da Companhia Holandesa das Índias Orientais, como o mais antigo exemplo documentado de um psicopata empresarial. A investigação, da autoria de Clive Boddy, da Anglia Ruskin University (ARU), é a primeira a avaliar de forma

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Un estudio sobre niños que dicen recordar vidas pasadas analiza 1.678 casos y encuentra un patrón sorprendente en los informes de “reencarnación”

Según la investigadora Saeedeh Sadeghi, muchos de los niños que dicen recordar una vida anterior describen una muerte traumática. Un nuevo análisis de la Universidad de Virginia ha medido algo más concreto: cuánto tiempo pasó entre la muerte de la persona «recordada» y el nacimiento del niño. El resultado es que ese intervalo tiende a […]

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Clínica Catarina Fontes cresce com aposta na saúde oral e em novas valências

VTM

Desde então, as duas unidades têm vindo a crescer, acompanhando uma procura que, segundo Catarina Fontes, se mantém constante. A primeira clínica surgiu depois de alguns anos de experiência profissional na área da medicina dentária.

Apesar de ser natural e residente em Vila Real, Catarina Fontes já trabalhava em Peso da Régua e decidiu avançar com a abertura do espaço no concelho. A ideia de chegar à cidade de origem manteve-se, concretizando-se em 2023. Atualmente, as duas clínicas contam com cerca de 18 profissionais, entre funcionários e prestadores de serviços.

A medicina dentária continua a ser a principal área de intervenção, mas a oferta foi sendo alargada a outras valências, nomeadamente psicologia, fisioterapia e medicina estética. Em Vila Real existem ainda serviços de massagens e uma componente terapêutica.

A aposta noutras áreas surgiu também da perceção de necessidades existentes na população. Em Peso da Régua, Catarina Fontes identificou a existência de uma procura por serviços que obrigavam muitas pessoas a deslocarem-se a Vila Real, enquanto na segunda clínica encontrou igualmente espaço para complementar a oferta existente. “Eu noto muito que as pessoas têm de se deslocar para muito longe para conseguir ter essas consultas”, explica a responsável, referindo-se sobretudo à psicologia e à medicina estética.

Entre as duas clínicas, a equipa já acompanhou cerca de quatro mil pacientes. A unidade de Peso da Régua, por ser a mais antiga, continua a apresentar maior fluxo. O crescimento entretanto alcançado levou ao aumento da equipa e a uma necessidade permanente de recrutamento e formação.

Suplemento Saude Catarina Fontes Peso da Regua PAM

“Há um grande esforço de muita gente para ajudar os filhos ou para fazer um tratamento”
CATARINA FONTES

A responsável reconhece que continua a ser um desafio encontrar profissionais com formação ou experiência na área. Muitos dos elementos que integram a equipa foram formados internamente. A relação com os pacientes é, aliás, uma das componentes que Catarina Fontes considera diferenciadoras do projeto. A aposta passa não apenas pela qualidade dos profissionais de saúde, mas também pelo atendimento desde o primeiro contacto com a clínica.

A responsável assume-se exigente com a formação da equipa, defendendo que toda a experiência do paciente deve seguir os mesmos princípios. “Não vale a pena estar um dentista ou um médico muito bom lá dentro se a rececionista não fizer o mesmo papel quando as pessoas entram”, sublinha. A imagem dos espaços também foi pensada para afastar o ambiente tradicionalmente associado às clínicas dentárias. Os espaços são descritos como modernos e acolhedores, numa tentativa de reduzir o receio que muitas pessoas ainda sentem quando têm de recorrer ao dentista.

Na medicina dentária, uma das áreas com maior procura é a ortodontia através de alinhadores. A clínica afirma ter alcançado, desde os primeiros anos de atividade, níveis elevados de utilização deste tipo de tratamento, sendo atualmente a unidade com maior número de casos de alinhadores no distrito de Vila Real, segundo a responsável.

Ainda assim, os motivos mais frequentes que levam os pacientes às consultas continuam a ser tratamentos de rotina, como avaliações e limpezas, mas também situações de dor ou necessidade de extração dentária.

Apesar das diferenças entre as populações de Peso da Régua e de Vila Real, Catarina Fontes considera que existe uma preocupação crescente com a saúde oral, embora reconheça que os cuidados preventivos ainda não sejam iguais para todos. Destaca, em particular, o esforço de muitas famílias para garantir acompanhamento dentário aos filhos, mesmo quando existem limitações financeiras. “Há um grande esforço de muita gente para ajudar os filhos ou para fazer um tratamento”, afirma.

Com as agendas preenchidas e uma equipa em crescimento, a responsável aponta agora como prioridade consolidar a área de medicina dentária e reforçar a capacidade da unidade de Vila Real, onde considera existir ainda margem significativa para crescimento.

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João Mota vai à Biblioteca de Loulé apresentar Livro de Estreia e Oficina de Escrita Criativa

Hoje, sábado, 10 de outubro, o ator e escritor João Mota vai estar na Biblioteca Municipal Sophia de Mello Breyner Andresen, em Loulé, para a apresentação do seu primeiro livro. Mas antes, irá promover uma oficina de escrita criativa.

Das 14h00 às 17h00, o mote vai ser “ESCREVER-ME – Escrever o que sinto, para sentir de uma forma mais livre e plena”, numa sessão para jovens dos 13 aos 20 anos.

A escrita criativa é uma ferramenta de expressão pessoal e autoconhecimento, especialmente durante a adolescência, uma fase marcada por intensas transformações. Nesta oficina, os adolescentes serão convidados a explorar e expressar as suas emoções através da escrita. 

A atividade inclui exercícios de aquecimento que estimulam a criatividade e a liberdade de expressão, seguidos de propostas específicas que incentivam os participantes a refletirem sobre as suas experiências e sentimentos. Os adolescentes terão a oportunidade de expressar-se através de textos que variam desde poemas até narrativas curtas, permitindo que explorem o seu mundo interno, num ambiente seguro e de aceitação incondicional positiva.

A oficina pretende promover a escrita como ferramenta de suporte para a catarse emocional, melhoria da autoestima e do bem-estar emocional, ajudando os jovens a entender e aceitar os seus sentimentos e emoções de uma forma mais plena e livre.

Para participar nesta atividade, é necessária inscrição prévia para  biblioteca@cm-loule.pt As vagas são limitadas e a participação gratuita. Confere-se diploma de participação.

Pelas 18h30, será apresentado “Tudo o que nunca te disse, meu Amor”. «Queria-te com esse teu cheiro, com defeitos, com aquela vulnerabilidade que só existe quando duas pessoas se aproximam o suficiente para se magoarem. Queria-te num mundo onde ainda se sente vergonha, e ciúme, e desejo, e medo. Queria-te onde se ouve o som da respiração e onde o silêncio tem peso. Um lugar sem Wi-Fi, sem ghosting, sem o botão de desligar a conversa.»

A vertigem da paixão, a dor da perda, a reconciliação e o medo do fim prendem-nos numa história envolvente que nos leva a mergulhar no mundo emocional de um homem intenso que não deixa ninguém indiferente.

Em “Tudo o que nunca te disse, meu Amor”, a Contraponto revela o talento de João Mota, uma nova voz na literatura romântica, capaz de tocar pessoas de todas as idades e de fazê-las acreditar que o amor pode mesmo salvar os dias.

No final haverá banca de livros e sessão de autógrafos

João Mota é natural de Albufeira. É licenciado em Psicologia e Gestão de Empresas e encontra-se a terminar o mestrado em Psicologia Clínica e de Aconselhamento. Trabalha como ator desde 2014, em teatro, cinema e televisão. Concluiu diferentes formações na área da expressão dramática em Portugal e no Brasil.

Escreve poesia desde os 12 anos. Desde então, a escrita tem sido uma ferramenta que o acompanha e ajuda a organizar o pensamento e as emoções, ou simplesmente a apreciar um momento contemplativo.

Após reconhecer, à escrita, características catárticas, procurou a validação científica do impacto positivo que a escrita tinha em si próprio. Nesse sentido, ao longo do seu percurso académico, foi dando estrutura teórica e científica às suas ideias, o que lhe permitiu criar projetos que associam a escrita ao bem-estar emocional. A experiência artística permitiu-lhe um contacto diferenciado com o mundo das emoções, que, aliado a uma paixão pela escrita e à formação académica na área da Psicologia, levaram-no a desenvolver, nos últimos dois anos, atividades junto do público adolescente.

Em 2023, fundou o Clube de Poesia na Universidade Autónoma de Lisboa, dando início a um percurso de encontros de escrita criativa e expressão artística por todo o país.

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Educazione Montessori per un futuro con meno conflitti

Investire nell’educazione montessoriana permetterebbe di formare generazioni di persone più preparate e più empatiche. E proprio mentre le guerre si riaccendono, fa ben sperare la scoperta che le scuole Montessori sono molto diffuse in Cina e Usa.

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Séneca, sobre tener amigos: "El sabio, por más contento que esté consigo mismo, quiere tener amigos"

A día de hoy, se habla constantemente de amor propio, independencia emocional, autosuficiencia, libertad… puede surgir una pregunta: si una persona está realmente bien consigo misma, ¿para qué necesita a los demás? Hace casi dos mil años, el filósofo romano Séneca ya reflexionó sobre esta aparente contradicción y llegó a una conclusión que sigue teniendo plena vigencia: sentirse completo no significa renunciar a la amistad.

En sus "Cartas a Lucilio", el pensador estoico sostiene una idea que, a primera vista, puede parecer paradójica: "El sabio, por más contento que esté consigo mismo, quiere sin embargo tener amigos". Para Séneca, una persona sabia no depende de los demás para ser feliz. Su bienestar nace de su propia forma de afrontar la vida y no de circunstancias externas, como el éxito, el dinero o la aprobación ajena. Sin embargo, eso no significa que deba vivir aislada. La amistad, lejos de ser una necesidad derivada de la carencia, es una elección que enriquece la existencia.

Esta visión rompe con la idea, bastante extendida hoy, de que quien disfruta de la soledad no necesita establecer vínculos profundos. El filósofo defendía precisamente lo contrario: una persona que se siente bien consigo misma está en mejores condiciones para construir relaciones auténticas, porque no busca en ellas llenar vacíos emocionales. Es decir, sus relaciones son más que sanas porque no hay un interés específico más allá de estar cerca de personas que aporten y sumen.

Séneca explica esta diferencia con otra reflexión especialmente significativa: "El sabio está contento consigo mismo, no porque no quiera tener amigos, sino porque le basta poder tenerlos". La clave está en distinguir entre necesitar y desear. Necesitar implica depender de otra persona para mantener el equilibrio emocional; desear, en cambio, supone elegir compartir la vida desde la libertad. Según el estoicismo, la amistad más sólida nace precisamente cuando ninguno de los dos amigos espera que el otro resuelva sus inseguridades o carencias.

Este planteamiento resulta especialmente interesante en una sociedad donde la soledad suele interpretarse como un fracaso personal. Muchas personas sienten ansiedad ante la posibilidad de quedarse sin pareja o de perder determinadas amistades porque asocian esos vínculos con su propia estabilidad emocional. Séneca proponía un enfoque diferente: aprender primero a sostenerse a uno mismo para poder relacionarse con los demás desde la serenidad y no desde el miedo.

Eso no significa restar importancia a la amistad. Al contrario. El filósofo la consideraba uno de los bienes más valiosos de la vida, siempre que estuviera basada en la confianza, la honestidad y la virtud. De hecho, criticaba las relaciones interesadas, aquellas que solo existen mientras proporcionan algún beneficio. En otra de sus enseñanzas afirma: "Ama si quieres que te amen", una frase con la que resume que la amistad no puede construirse desde el cálculo o la conveniencia, sino desde la generosidad y la reciprocidad.

La filosofía estoica tampoco niega el dolor que puede provocar perder una amistad. Lo que propone es no convertir ese sufrimiento en una dependencia que impida seguir adelante. El sabio aprecia profundamente a sus amigos, pero sabe que su paz interior no puede quedar completamente en manos de factores externos. Dos mil años después, el mensaje de Séneca continúa ofreciendo una perspectiva sorprendentemente actual. Estar bien con uno mismo no significa prescindir de los demás; significa poder elegir compartir la vida con ellos desde la libertad y no desde la necesidad.

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