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Los meses de julio y agosto de 2026 ya han quedado grabados en la memoria del continente europeo como el "verano de la verdad". Una denominación que refleja una realidad cada vez más asfixiante: más de 35.000 personas perdieron la vida a causa de las intensas olas de calor.
La Comisión Europea presentó este martes el nuevo Marco Europeo de Resiliencia Climática, una estrategia legislativa que busca cambiar de raíz la forma en que los Estados miembros anticipan y gestionan los riesgos ambientales. El objetivo es pasar de la reacción tras la catástrofe a una estrategia de prevención que involucre a instituciones y empresas.
Y es que la advertencia más impactante que lanzan la comunidad científica y las autoridades comunitarias no se refiere al pasado, sino al futuro más próximo. Las elevadas temperaturas que este año paralizaron ciudades y campos, marcando el verano más caluroso jamás registrado, serán recordadas como las más frescas que registrará Europa en las próximas decadas.
“La primera y más eficaz medida de adaptación al cambio climático consiste en combatir sus causas fundamentales”, defendió este martes en rueda de prensa la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión, Teresa Ribera. Con todo, advirtió, “aunque nos esforcemos por reducir las emisiones, debemos prepararnos para los efectos del cambio climático, que no son justos ni se distribuyen de manera equitativa". Ribera señaló que Europa “carece de la preparación necesaria” y es nuestra responsabilidad “minimizar los costes y el sufrimiento que esto conlleva”.
El balance de los últimos meses revela hasta qué punto el cambio climático ha dejado de ser una amenaza para convertirse en una crisis del día a día. En solo una temporada, los incendios forestales calcinaron cerca de 700.000 hectáreas de terreno y destruyeron unos 12 millones de toneladas de cultivos.
Grandes arterias fluviales del continente, como el Danubio, el Rin y el Garona, se redujeron a niveles mínimos históricos, comprometiendo el transporte de mercancías, la navegación y la seguridad energética.
La factura económica de estos fenómenos extremos también es considerable. Las pérdidas de producción asociadas a las olas de calor de 2026 en 30 países europeos se estiman en 113.000 millones de euros, y las pérdidas para el sector agrícola provocadas por la sequía podrían alcanzar hasta los 90.000 millones. Sin embargo, según la Comisión, solo el 25% de las pérdidas por catástrofes naturales en la Unión cuentan con cobertura de seguros.
Estas cifras tienen una explicación física: Europa es un continente que se calienta al doble de la velocidad media mundial. Aunque el Acuerdo de París fijó el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 C, los modelos científicos asumen ya como inevitable que se pase temporalmente dicho límite.
Las proyecciones actuales, según la Comisión, prevén un calentamiento global de 1,5 C para 2030, 2 C para 2050 y hasta 3 C para finales de siglo. Traducido a nuestro continente, esta trayectoria global implica que las temperaturas medias podrían elevarse entre 4 y 5 C hacia el año 2100. De hecho, los gases de efecto invernadero ya alcanzaron niveles récord en 2025, según la Organización Meteorológica Mundial.
El comisario del Clima, Wopke Hoekstra, advirtió que es necesario tener estos datos en cuenta “a la hora de planificar nuestras ciudades, construir infraestructuras o puentes, y a la hora de gestionar nuestro territorio, nuestros edificios y, por supuesto, nuestros recursos”. Para ilustrar esta necesidad, Hoekstra recordó que un país como España, acostumbrado a las sequías y las olas de calor ha sufrido últimamente graves tormentas.
La nueva propuesta legislativa busca que la resiliencia climática sea un filtro obligatorio antes de aprobar cualquier proyecto público, lo que influirá en las inversiones y en la gestión del suelo. La Comisión anunció la puesta en marcha de un plan para olas de calor destinado a proteger la salud de la población vulnerable, la creación de una alianza de seguros climáticos para mejorar las coberturas, y una nueva iniciativa del agua centrada en la eficiencia y la lucha contra la sequía. Además, Bruselas identificará los 100 territorios europeos más vulnerables para encauzar recursos y asesoramiento prioritario.
La ley busca simplificar la burocracia sustituyendo cuatro instrumentos de planificación fragmentados por un único plan estratégico nacional de resiliencia climática por cada Estado miembro.
Adaptar las infraestructuras, las ciudades y los campos a las nuevas condiciones climáticas requerirá una inversión estimada de 70.000 millones de euros anuales. Pero los análisis de la Comisión destacan que cada euro invertido en adaptación genera un retorno de entre 2 y 10 veces su valor en pérdidas y daños evitados. Además, el plan “no solo busca mitigar costes, sino también posicionar a las empresas europeas a la cabeza de un mercado global de tecnologías y soluciones de adaptación que alcanzará los 3,5 billones de euros en 2050”, lo que representa una oportunidad económica e industrial clave para las empresas del continente.

Obiettivo Mercosur, ma non solo. Coi tempi che corrono e con il Medio Oriente ancora una polveriera, per le imprese italiane è tempo di guardarsi attorno. E l’America Latina, ora che le firme sono state apposte e il trattato per il Mercosur consegnato alla storia, non è più una suggestione e nemmeno un’opzione. In quest’ottica Sace, la società assicurativa per l’export partecipata dal ministero dell’Economia, ha presentato presso la sede di Roma il Latin America Champion Program, l’iniziativa dedicata alle imprese italiane interessate a rafforzare la propria presenza in America Latina e a sviluppare nuovi rapporti commerciali nella regione.
Il programma vede la partecipazione di Cdp, Simest, Confindustria e Unioncamere. L’iniziativa offre alle imprese un percorso strutturato di formazione specialistica e iniziative di business matching, con un focus su sei mercati prioritari, Brasile, Messico, Cile, Colombia, Argentina e Perù, e tre filiere strategiche. L’obiettivo è supportare le aziende nell’analisi dei contesti locali, nell’individuazione di partner e opportunità commerciali e nella definizione delle proprie strategie di internazionalizzazione.
D’altronde l’America Latina è un mercato di riferimento per le imprese italiane, grazie alle dimensioni economiche della regione e alla varietà dei suoi sistemi produttivi. Basti pensare che nel 2025 l’export italiano verso l’area ha raggiunto i 20 miliardi di euro e, secondo le previsioni della stessa Sace, è atteso in crescita del 3,1% nel biennio 2027-2028. I sei mercati al centro del Latin America Champion Program rappresentano complessivamente il 79% delle esportazioni italiane verso la regione, confermandosi un perimetro strategico per le aziende italiane, a cui potrà dare ulteriore impulso anche l’accordo commerciale Ue-Mercosur.
Tra i comparti di maggiore rilievo per l’export italiano verso questi mercati figura la meccanica strumentale, mentre nuove opportunità di sviluppo si aprono in filiere come l’agroalimentare e le tecnologie per la trasformazione alimentare, le energie rinnovabili e le infrastrutture sostenibili. In questo scenario, una conoscenza approfondita delle dinamiche economiche e delle specificità dei singoli Paesi, insieme all’evoluzione degli accordi commerciali e dei processi di integrazione regionale, rappresenta un elemento chiave per individuare nuove opportunità di business e rafforzare la presenza delle imprese italiane nell’area.
“L’America Latina”, ha tenuto a sottolineare Michele Pignotti, amministratore delegato di Sace, “rappresenta un’area di grande interesse per le imprese italiane, per le dimensioni e le opportunità legate alla trasformazione dei sistemi produttivi, alla modernizzazione delle infrastrutture e alla crescente domanda di tecnologie e competenze industriali. Con il Latin America Champion Program vogliamo accompagnare le aziende in un percorso concreto di avvicinamento a questi mercati, mettendo a disposizione strumenti, conoscenze e occasioni di confronto per aiutarle a individuare le opportunità più adatte alle proprie caratteristiche e a costruire relazioni commerciali durature. In questo percorso, fare sistema con le istituzioni e i partner dell’internazionalizzazione è fondamentale per trasformare il potenziale dei mercati in concrete occasioni di crescita, rafforzare la competitività delle imprese e sostenere il Made in Italy nel mondo”.
Dal punto di vista delle imprese, invece, Barbara Cimmino, vicepresidente di Confindustria per l’export, ha rivendicato come l’America Latina “è un mercato vicino a noi, culturalmente e industrialmente, e una priorità per le nostre imprese, a partire dalle PMI. Per essere protagonisti serve fare sistema, integrando competenze, conoscenza dei mercati, strumenti finanziari e assicurativi e partner affidabili. Il Latin America Champion Program di Sace va in questa direzione. Confindustria lo sostiene con convinzione e contribuirà con la propria rete territoriale e di categoria per coinvolgere le imprese e favorire nuove partnership”.
Più controllo dentro, più potenza fuori. In Cina sono i giorni del plenum del XX comitato centrale del partito comunista, uno dei consessi più importanti per la vita politica ed economica della Repubblica popolare. Il momento non potrebbe essere più delicato per il Dragone. Tanto per cominciare, l’Europa ha finalmente cominciato ad alzare la testa, approntando una prima vere rete a protezione della sua industria, per anni ostaggio della concorrenza sleale e sussidiata cinese. Questo pone Pechino dinnanzi a una scelta: perdere il grip sul più grande spazio economico unico del mondo, un po’ come accaduto con gli Stati Uniti all’indomani dei primi muri alzati dall’amministrazione Trump, oppure accettare di esportare e vendere nel Vecchio continente ma scendendo a patti con le regole dell’Unione a salvaguardia della propria manifattura. Un problema che ai piani alti del partito è stato più volte affrontato e che quasi certamente finirà al centro delle riflessioni del plenum.
Poi c’è la questione energetica. La Cina, che oggi vive essenzialmente di esportazioni dal momento che il mercato interno è saturo da anni e non tira più come una volta (nei primi nove mesi del 2026, gli utili industriali cinesi sono aumentati del 15,5% rispetto ai primi nove mesi del 2025, raggiungendo i 6,03 trilioni di yuan, registrando un rallentamento rispetto all’incremento del 15,7%) ma, soprattutto, compra petrolio. E non più dalla Russia, suo storico fornitore, e nemmeno più dal Venezuela, ora che il mercato è a trazione americana, bensì dal Golfo. Un riassetto degli approvvigionamenti che non ha cambiato di una virgola la sostanza: il Dragone continua ad essere dipendente dalle energie altrui. Fin qui i dossier economici finiti o prossimi a finire al centro dei lavori del plenum. Poi c’è la parte politica più pura se così si può dire.
E qui lo sforzo di Xi Jinping e dei massimi dirigenti del partito è stato dedicato al rafforzamento della disciplina interna e della lotta alla corruzione, in una fase segnata da una vasta campagna di epurazioni ai vertici politici e militari del Paese. Xi ha in tal senso presentato una relazione sull’attività del Politburo e illustrato una bozza di decisione sulle misure per rafforzare il controllo interno del partito. Secondo l’agenzia ufficiale Xinhua, il documento sottoposto all’esame del Comitato centrale analizza i risultati della campagna per il “governo completo e rigoroso del partito”, avviata sotto la leadership di Xi, e delinea le misure necessarie per affrontare le nuove sfide alla disciplina e alla capacità di governo del Pcc. L’obiettivo dichiarato è consolidare il controllo sui funzionari e assicurare l’effettiva applicazione delle direttive della leadership centrale.
In un commento pubblicato in occasione dell’apertura dei lavori, Xinhua ha sottolineato che l’attuazione delle principali decisioni del Comitato centrale “non deve ridursi a vuota retorica” e che occorre rafforzare i meccanismi istituzionali per contenere gli abusi di potere. La lotta alla corruzione, ha aggiunto l’agenzia, deve proseguire con una pressione costante, in modo che i funzionari “non osino, non possano e non vogliano” commettere illeciti. Ora, il plenum arriva dopo una serie di epurazioni che hanno colpito anche i livelli più elevati dell’apparato militare e del Politburo.
Secondo una stima dell’Asia Society Policy Institute, soltanto il 77,4% dei membri originari del Comitato centrale eletto nel 2022 sarebbe nelle condizioni di partecipare alla riunione. Tra le decisioni attese figura la ratifica delle espulsioni di Zhang Youxia e Ma Xingrui, due esponenti del Politburo coinvolti nelle recenti indagini disciplinari. Non è tutto. L’appuntamento assume particolare rilievo anche in vista del XXI Congresso del Pcc, previsto nell’autunno 2027, quando Xi potrebbe ottenere un quarto mandato consecutivo alla guida del partito. E forse anche per questo, secondo diversi analisti, la riunione rappresenta un’occasione per consolidare ulteriormente la sua autorità, rafforzare l’uniformità ideologica e preparare il rinnovamento dei quadri dirigenti in vista del prossimo Congresso.