La decisión de Red Eléctrica con sus centrales que refleja el delicado momento del sistema eléctrico español
El lunes 28 de abril de 2025, España se quedó a oscuras. A las 12.33 horas, un apagón sin precedentes dejó sin suministro eléctrico a la Península Ibérica y convirtió una jornada primaveral en una de las mayores crisis energéticas de la historia reciente. El transporte ferroviario quedó paralizado, los comercios cerraron y miles de personas se quedaron sin cobertura, internet ni posibilidad de realizar pagos electrónicos. En apenas unos segundos, la vida cotidiana quedó suspendida y la electricidad se convirtió en la protagonista de una jornada que puso a prueba al sistema energético español.
La mañana ya había registrado alteraciones en los niveles de tensión de la red. A las 12.03 horas aparecieron las primeras oscilaciones significativas y, media hora después, las desconexiones de instalaciones eléctricas provocaron una reacción en cadena que terminó con el colapso del sistema peninsular. La recuperación llegó gracias a las interconexiones con Francia y Marruecos y a las centrales hidroeléctricas. Sin embargo, el regreso de la electricidad no despejó las incógnitas. Los informes técnicos señalaron una combinación de factores, entre ellos las oscilaciones y las deficiencias en el control de tensión, mientras persistían las discrepancias sobre las responsabilidades.
Más de un año después, la incertidumbre vuelve a situarse sobre el sistema eléctrico español por una decisión de Red Eléctrica que afecta a la disponibilidad de sus centrales. El operador ha cuestionado más de un centenar de solicitudes de mantenimiento para instalaciones de generación entre octubre de 2026 y septiembre de 2027, al considerar que necesita mantenerlas operativas para garantizar la seguridad de la red.
La medida afecta a centrales nucleares, ciclos combinados de gas e instalaciones hidroeléctricas de bombeo. La paradoja es evidente. Las centrales necesitan detenerse periódicamente para revisar sus equipos y prevenir averías, pero algunas paradas pueden comprometer la capacidad de respuesta del sistema.
El cambio de generación de electricidad tras el apagón
Detrás de esta decisión aparece uno de los principales problemas del sector, la disponibilidad de las centrales de ciclo combinado. Según los datos publicados, esta tecnología ha llegado a tener disponible únicamente el 65% de su potencia instalada. Su participación en la generación peninsular habría pasado del 8% al 19,4% desde el apagón, tal y como explica El economista. Estas instalaciones producen electricidad cuando disminuye la aportación solar o eólica y contribuyen a regular la tensión y la frecuencia.
Sin embargo, su mayor utilización implica más desgaste, ya que los arranques, las paradas y los cambios de temperatura aceleran la fatiga de sus componentes. Se configura así un círculo complicado, pues cuanto más necesita el operador estas centrales, más difícil resulta encontrar el momento para detenerlas. Asimismo, retrasar las revisiones puede aliviar las necesidades inmediatas, pero también aumentar el riesgo de averías. La presión sobre las instalaciones convencionales coincide con una mayor utilización de otros mecanismos para equilibrar el sistema.
El Servicio de Respuesta Activa de la Demanda como recurso en 2026
Durante 2026, Red Eléctrica ha recurrido en once ocasiones al Servicio de Respuesta Activa de la Demanda, frente a ninguna activación en 2025. Esta herramienta permite solicitar a determinadas industrias que reduzcan temporalmente su consumo a cambio de una compensación económica. El dato no significa que España esté al borde de otro apagón, pero refleja una mayor utilización de recursos de flexibilidad.
Al mismo tiempo, la transición renovable exige adaptar las infraestructuras mediante baterías, centrales de bombeo, compensadores síncronos y nuevos sistemas de control de tensión. El desafío consiste en desarrollar estas alternativas sin prescindir prematuramente de centrales que todavía desempeñan funciones esenciales para la estabilidad de la red.
La necesidad de que las centrales se detengan momentáneamente
La decisión de Red Eléctrica refleja una tensión que va más allá de un desacuerdo con las compañías eléctricas. Las empresas necesitan realizar sus mantenimientos, mientras el operador debe disponer de suficientes recursos para responder ante cualquier incidencia. El sistema se enfrenta a una contradicción, necesita que las centrales sigan funcionando, pero también que puedan detenerse para evitar que su desgaste provoque problemas mayores. La cuestión de fondo es si España está desarrollando al mismo ritmo el almacenamiento, las redes y los servicios de estabilidad que requiere su transformación energética.


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Así se indica en el BOE
